Machete@rte

Martes 23 de abril de 2002

Número 365

 

 

 

 

Fidel Castro Desenmascara a Fox

 

Quedó demostrado que Vicente Fox Quesada es un embajador de Estados Unidos y que quien manda en México es George Bush. Así lo demostró la revelación que hizo ayer el presidente de Cuba Fidel Castro quien acusó a Fox de haberle solicitado no venir a México  durante la Cumbre de Monterrey y haber pedido su salida del país inmediatamente durante la reunión de jefes de Estado y organismos financieros internacionales efectuada en semanas pasadas. Siempre Fox y Castañeda negaron que así haya sido y exigieron pruebas para demostrar lo contrario, y las pruebas dadas a conocer ayer por Fidel Castro son irrechazables, pues quienes en un principio pusieron en duda las declaraciones del mandatario cubano tuvieron que recular ante las evidencias de la grabación telefónica íntegra de la conversación que sostuvieron Fox y Castro momentos antes de la realización de la Cumbre de Monterrey. Además estas declaraciones y pruebas fueron reforzadas con el reto de Fidel de dejar el poder en Cuba de comprobarse que no son verdaderas.   

 

Cuba le ofreció a Fox la oportunidad de reivindicarse y retractarse de sus señalamientos sobre Castro y su país. Por eso desde el inicio Cuba responsabilizó a Jorge Castañeda de ser el principal estratega del plan “maquiavélico” de haber excluido al mandatario cubano de la reunión cumbre de neoliberales del mundo, para manifestar abiertamente su postura acerca de las consecuencias mundiales del capitalismo salvaje, y de provocar un giro en las relaciones diplomáticas entre México y Cuba en beneficio de los intereses de Estados Unidos. 

 

Pero respaldó a Jorge Castañeda y juntos no pararon de agredir al gobierno y pueblo cubanos. Anteriormente Fox había faltado al respeto de las autoridades cubanas cuando, durante su visita a aquel país, se reunió con la disidencia cubana, hecho que causó la agitación de los opositores antifidelistas y antisocialistas cubanos tanto al interior como al exterior de la isla. Después, desde Miami, EU, Castañeda mandó el mensaje a la disidencia de que las relaciones con Cuba habían cambiado, circunstancia que fue aprovechada por anticastristas cubanos que metieron ruido tomando la embajada mexicana en La Habana reclamando visas para abandonar ese país ante la falta de libertades del gobierno comunista.   

 

Sin embargo las agresiones de Fox y Castañeda no pararon ahí, pues vino la exclusión de Castro en Monterrey obedeciendo órdenes y presiones de George Bush. Pero la agresión más grave contra el gobierno y pueblo cubanos se dio con la votación que hizo por primera vez en más de cuarenta años el gobierno mexicano ante la ONU al aprobar un documento presentado por Uruguay y que fue dictado por Estados Unidos, por supuestas violaciones de derechos humanos.    

 

Fox y Castañeda avalaron y secundaron una condenatoria estadounidense para justificar el bloqueo económico que por más de 40 años ha impuesto Washington contra Cuba, y mediante la cual se aísla más a una nación que contaba con el apoyo del gobierno mexicano para contrarrestar los ataques de Estados Unidos.    

 

La reacción del gobierno y pueblo cubanos ante las agresiones proyanquis de Fox y Castañeda no podía ser otra sino de legítima defensa. De aquí en adelante, más que nunca antes, el pueblo mexicano tiene que defender a Cuba y reafirmar su solidaridad y apoyo con el pueblo cubano. Neoliberales, ¡Viva Cuba Socialista!   

 

 

 

Mentirosa e Infundada Respuesta del Gobierno Mexicano

 

La respuesta de Fox a las acusaciones hechas por Castro está llena de falacias, mentiras y desviaciones del tema. Se hizo además llamado –secundado por los medios- a respaldar al presidente de México. En X puntos, la Presidencia dijo todo lo que tenía que decir, pero a fin de cuentas, no refutó nada.

 

1.-Es una mentira decir que Fox no le pidió al Comandante Fidel no asistir; sí se lo pidió, pero Castro no se dejó. Basta escuchar el momento en que Fox le quiere hablar “como amigo”; Castro contesta “Sí, me habla primero como amigo, espero que no me diga que no vaya”. Fox se ríe y ya no sabe qué decir.

 

Empieza a argumentar problemas de seguridad, y de atención. Le reprocha la confirmación tardía. Dice textualmente “si no te es posible ayudarme (...) en ese sentido y te es indispensable...”, Castro responde que no le interesan los riesgos, y que le pida cualquier favor, menos eso; además, de prohibirle ir, se armaría “un escándalo mundial, si realmente ahora me dicen a mí que no vaya”. Fox dice “¿Pero qué necesidad tienes de armar escándalo mundial, si te estoy hablando como amigo?Eso es pedirle que no vaya. El poco legítimo gobernante de México, buscó pretextos, pero todas las salidas se las cerró Castro, y al final, sí asistió.

 

 

2.-En su respuesta, el gobierno de México consideró “inaceptable que las autoridades cubanas hayan violado la privacidad de la conversación, rompiendo con ello un acuerdo de confianza y de buena fe”. Fox intentó hacer una maniobra en lo oscurito. Pero se topó con la alta dignidad de Fidel Castro. Fox pidió “primero, antes que nada, quisiera decirte que esta conversación sea privada, entre tú y yo”. ¿Hubiera Fidel aceptado el carácter privado de la conversación sabiendo de lo que iban a hablar? El seudomexicano Fox le puso una trampa, pues sabía que si algo salía mal y se divulgaba la conversación, tendría ese argumento en contra de Castro.

 

Por otro lado, ¿quién violó la confianza y buena fe de quién? ¿Castro al denunciar ahora las bajezas de Fox, o Fox y el desgobierno mexicano al votar a favor de la condena contra la isla, traicionando una relación histórica y alineándose con Estados Unidos? Además, Fox sí abuso de la confianza y buena fe de Castro pidiéndole una conversación privada sin decir sobre qué iban a hablar.

 

3.-No se puede quedar en la privacidad una conversación en la que estuvo de por medio la participación de un país en una conferencia internacional, pues se trata de una plática entre dos particulares, sino entre dos hombre de Estado, que como tales, deben rendir cuenta de lo que hacen. No puede quedarse en la privacidad porque en ella se prueba una grave violación a la política exterior mexicana. ¿No que todo con transparencia?

 

4.-Durante la grabación, se escuchan la serie de trabas o “modalidades de participación convenidas”, como las llama el gobierno mexicano, y dicen que Castro las aceptó, cuando pudo haberlas rechazado en cualquier momento. ¡Pero precisamente eso era lo que Fox buscaba! Ponerle tantas trabas a Fidel para evitar que fuera. Mas lo importante era ir a hablar, ir a denunciar que el mundo tiene dueños y todas las cifras de la pobreza que dio, responsabilizando a los neoliberales y a decir que otro mundo es posible.

 

Fox, al ver que no podía evitar que fuera, le pidió “que puedas venir el jueves y que participes en la sesión y hagas tu presentación (...) después tenemos un almuerzo que ofrece el gobernador del estado a los Jefes de Estado; (...) y que terminado el evento y la participación, digamos, ya te regresaras, y así...”. Castro dirá en una declaración posterior:tenía que resignarme a usar los seis minutos que me correspondían”.

 

5.- Fox dijo en la plática, luego de pedirle que se fuera después de su participación “que me dejaras libre ... el viernes, para que no me compliques el viernes”. Si México no estaba presionado, ¿entonces por qué le iba a complicar ese día? Es claro, hubo una presión y esta vino de Estados Unidos. No es ninguna casualidad que Castro se haya ido cuando llegaba Bush. Fidel lo sabía, por ello pide anticipar su participación: “si acaso tuviera que llegar un poquito más temprano, digamos, porque ya yo sé dónde ocasiono el mayor daño”.

 

Otra prueba de la presión estadounidense se relaciona con lo de la “mínima cortesía” que se le pidió a Castro. Fox le pidió al presidente cubano específicamente “no agredir a Estados Unidos o al presidente Bush”. ¿Le habrá pedido explícitamente a Bush no agredir a Castro?

 

6.- Mucho se ha argumentado la enorme influencia que tiene el gobierno de Washington sobre la política mexicana, incluyendo la política exterior. Fox no oculta que está al servicio de los intereses gringos, presentándose como un gobierno servilista y rastrero. Fox nos hace pasar una vergüenza a todos los mexicanos, agachándose ante las posturas yanquis, como la condena a Cuba, y en general las relaciones con la isla.

 

7.- El gobierno mexicano, vía el vocero presidencial, dijo que “el gobierno de Cuba hace evidente que la democracia impera hoy en México. ¿Democracia en México? ¿Habrá quien se lo crea? Resulta más democrático el gobierno cubano, que a pesar de llevar varios años en el poder, representa los verdaderos intereses de su pueblo, todo lo contrario de Fox, que no representa a nadie, y para colmo se va quedando solo.

 

8.-Por último, la presidencia hizo un llamado de “unidad nacional”. ¿Cómo se atreven a pedir unidad nacional cuando no han representado a nada, cuando sólo han respondido a los intereses empresariales y yanquis? ¿De verdad creen que el pueblo mexicano se va a alinear con Fox –por ende con EU- y va a darle la espalda a Cuba? Castro lo dijo: los vínculos fraternales e históricos entre los pueblos de México y Cuba serán eternos.

 

9.- En toda la respuesta-berrinche dada por la presidencia, solamente se confirman las palabras del presidente cubano. Jamás demuestran que no se le haya pedido no asistir, y toda su discusión se centra en que la grabación no debió haberse difundido.

 

Solamente se dedican a acusar vociferar contra Cuba, aunque Vicente Fox no tenga cara de acusar a nadie de antidemocrático. El régimen foxista se enfrenta a una acusación irrefutable, testimoniada en una grabación asumida por el propio gobierno mexicano.

 

10.-La actitud de Fox, tanto al echar a Castro, como en su respuesta ofensiva, no representa el sentimiento del pueblo mexicano. La ofensa contra el hermano pueblo cubano es gravísima, y se suma a la lista de cosas en las que Fox desilusionó a los que votaron por él. Por ello, es necesario que se tomen acciones inmediatas, comenzando con la renuncia del canciller Jorge Castañeda y del mismo Vicente Fox.

 

 

 

 

Explicación de Fidel Castro a la Prensa Mundial

 

La Habana, Cuba.- Lunes 22 de abril de 2002 / 21:37 horas (Textual).- El señor Presidente de México había dicho la última palabra. Era mi derecho incuestionable participar en esa conferencia convocada por Naciones Unidas y no por el señor Bush. Pero yo no podía viajar a Monterrey contra la voluntad expresa del Presidente del país sede; tenía que resignarme a usar los seis minutos que me correspondían, y marcharme después de almuerzo, o antes, si lograba adelantar el turno número 30 que me correspondía según sorteo, entre otras razones porque no había podido asegurar mi presencia con anterioridad, a fin de evitar la inmediata movilización de la jauría de terroristas y matones ya mencionados, que desde territorio norteamericano son organizados y pagados para eliminarme físicamente cada vez que viajo a un evento internacional.

 

Debo añadir que a mi llegada a Monterrey el señor Fox no se apareció por el aeropuerto, como había prometido, sin que yo se lo solicitara en lo absoluto. Ni siquiera realizó una llamada telefónica para un saludo de cortesía. En nada me preocupó el asunto. No siento apego alguno por protocolos y cortesías.

 

Disfrutaba, en cambio, de un singular consuelo. A la vez que se me ordenaba partir de inmediato después de almuerzo, en dos ocasiones me anunció que recibiría el inmenso honor de sentarme a su lado, para el mundanal disfrute de un delicioso cabrito.

 

No podía, sin embargo, retirarme de la Cumbre sin la menor explicación. Nunca hice tal cosa en ninguna de ellas. El señor Presidente de Estados Unidos podría suponer que Cuba temía sentarse, con la frente en alto, ante su poderosa y augusta presencia. En la Cumbre de Río de Janeiro en 1992, su propio padre tuvo el gesto encomiable, por lo inusual, de entrar deliberadamente en la sala minutos antes de mi turno, escuchar ecuánime mis palabras, e incluso aplaudir tanto él como su delegación al concluir las mismas. Un viejo refrán popular afirma que lo cortés no quita lo valiente. Nadie, en nuestro país, en México o en cualquier otra parte, habría comprendido tan extraña retirada. Para explicarla, dije sólo tres líneas:

 

“Les ruego a todos me excusen que no pueda continuar acompañándolos debido a una situación especial creada por mi participación en esta Cumbre, y me vea obligado a regresar de inmediato a mi país.”

 

No podía decir menos, ni decirlo con más cuidado. Olvidé totalmente el cabrito. Salí de la sala y me reuní con el Presidente de Colombia breves minutos para intercambiar sobre las gestiones de paz en ese país. Me dirigí luego a despedirme del Secretario General de la Organización de las Naciones Unidas que, como es lógico, había sido informado de lo ocurrido desde el día anterior por nuestro Embajador en esa institución. Con él me esperaban, en evidente actitud solidaria, Olusegun Obasanjo, Presidente de Nigeria, y Thabo Mbeki, Presidente de Sudáfrica. Salgo. Bajo por una escalera automática. Frente a la misma, en los balcones interiores y áreas laterales, numerosos empleados mexicanos, de Naciones Unidas y participantes de otros países en el evento aplaudían en gesto de solidaridad. Un tumulto de periodistas se movían agitadamente tomando fotos, filmando, esperando alguna declaración. No dije una palabra. Así abandoné el edificio.

 

No había dejado atrás ninguna complicación insoluble. Mis últimas palabras al concluir la intervención, fueron:

 

“Al frente de la Delegación de Cuba queda el compañero Ricardo Alarcón de Quesada, Presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular, incansable batallador en la defensa de los derechos del Tercer Mundo. Delego en él las prerrogativas que me correspondían en esta reunión como Jefe de Estado.

“Espero que no se le prohíba participar en ninguna actividad oficial a las que tiene derecho como Jefe de la Delegación cubana y como Presidente del órgano supremo del poder del Estado en Cuba.”

 

Allí estaba, al alcance de los anfitriones, una solución bien sencilla. Aceptar la presencia de Ricardo Alarcón, Jefe de la Delegación en las reuniones oficiales de la Cumbre, y no se habría vuelto a hablar del incidente. Faltaba sólo un mínimo de visión y sentido común. No sé si la soberbia, la arrogancia y el espíritu aventurero del consejero áulico del presidente Fox, o la prepotencia de Bush, impidieron esa salida decorosa.

 

Yo estaba todavía en ayunas a esa hora. Marché hacia el hotelito donde me albergaba. Allí había invitado para almorzar a Hugo Chávez, amigo entrañable, que se vio envuelto también en una intervención azarosa e interrumpida por el ilustre anfitrión mexicano al hablar en nombre del Grupo de los 77 y de su propio país. El fraternal y relajado encuentro se prolongó durante horas con intercambios sobre variados temas, tres semanas antes del abortado golpe fascista contra la revolución bolivariana. Fue un almuerzo no suculento pero agradable, con tortillas mexicanas, frijoles refritos y otros platillos tradicionales del país hermano, que a mí me parecieron más deliciosos que cualquier cabrito.

 

Me había olvidado por completo de la hora y de la orden perentoria de marcharme precipitadamente después de almuerzo. Mientras tanto, Bush esperaba impaciente desde hacía horas en El Paso —ubicado en la actual frontera de Estados Unidos con México desde la invasión de 1846, cuando al país le arrebataron más de la mitad de su territorio— la noticia de que tan inoportuno participante se había marchado de México. Nadie del protocolo se acordó o quiso molestar al disciplinado y obediente, aunque olvidadizo huésped, que al fin y al cabo, se marchó a las 5:00 p.m. de Monterrey. Al parecer, Bush, cansado de esperar, recibió permiso o decidió por su cuenta despegar o corría riesgo de llegar tarde a la cena.

 

Alguien parqueó su aeronave junto al viejo IL-62 de Cubana. Al pasar en su carro, con gesto amistoso, saludó a la tripulación cubana que me esperaba ya en lo alto de la escalerilla. Por mi parte, ajeno a tales peripecias, me despido de Chávez, tomo el carro, y con mi pequeña caravana me dirijo al aeropuerto. Pasamos bajo la avenida que conduce al mismo, y accedimos a esa vía por donde acababa de cruzar la cola de la enorme caravana de Bush. Después de todo, ambos estuvimos a unos metros de distancia en Monterrey. Al despegar nuestra nave, la tarde era radiante y bella.

 

En la ciudad sede quedaba nuestra delegación, encabezada por el presidente de nuestra Asamblea Nacional, acompañado por nuestro Ministro de Relaciones Exteriores. La lógica indicaba que no habría más problemas. ¿Se excluiría a Ricardo Alarcón de los eventos de la Cumbre? ¿Se le admitiría o no en el convivio que tendría lugar al día siguiente, después del discurso en que el ilustre Presidente de Estados Unidos “muy democráticamente” duplicaría sin interrupción alguna el tiempo asignado a los demás mortales que asistían a la conferencia como Jefes de delegación? Aunque nos parecía absurda, torpe e improbable tal exclusión, les encomendé la tarea, en ese caso, de explicar la verdad pero sin hacer uso ni mencionar siquiera el contenido y la existencia de la conversación sostenida entre Fox y yo, cuyo carácter personal deseaba mantener a toda costa, y destinarla a los archivos de la Revolución.

 

Constituyó un mal síntoma que el señor Castañeda se precipitara en afirmar esa tarde que el protocolo era el protocolo y que no sería violado, urdiendo como siempre pretextos para cumplir los compromisos contraídos con el gobierno de Estados Unidos y ocultar la verdad. Minutos antes de la reunión se le comunicó al compañero Alarcón que no tendría acceso alguno a la misma. Tal como se había decidido, el jefe de nuestra delegación explicó en numerosas conferencias de prensa la verdadera causa de mi ausencia. Entre otras cosas, expresó:

 

“Ayer el canciller Castañeda, en varias oportunidades en su reunión con la prensa, manifestó que no había habido ninguna gestión de ningún funcionario autorizado en el sentido de poner cortapisas a la participación de Cuba y sugirió varias veces que fuera Cuba la que explicara lo que había sucedido, porque él no tenía elementos. Tengo que decir que las declaraciones que él formuló son fundamentalmente falsas.”

Y agregó:

 

“No solamente funcionarios autorizados, sino yo diría que personas muy autorizadas del gobierno de México nos comunicaron, antes de la conferencia, las presiones de que eran objeto de parte del gobierno de Estados Unidos para que Cuba no participase en la conferencia y para que específicamente no estuviese encabezada por el Presidente del Consejo de Estado, el compañero Fidel Castro.”

 

“Castañeda sabe que nosotros lo sabemos y que nos era muy fácil explicarlo; pero que si no lo hemos hecho hasta ahora es porque tratamos de ser constructivos y de persuadir a las autoridades mexicanas de que era lo más conveniente para todos encontrar una solución honorable, adecuada, que ya es imposible, puesto que tuvo lugar una reunión de la cual ha sido excluida arbitraria e ilegalmente una delegación, que no ha sido invitada, que es la de Cuba.

 

“Dicen que las reglas de Naciones Unidas y las reglas del país anfitrión son diferentes. No, ciertamente, yo no soy Jefe de Estado; pero soy la única persona que está en Monterrey en quien el Jefe de Estado delegó su representación y es el único Jefe de Estado que en Monterrey fue arbitrariamente excluido de participar en el retiro.

“No es cierto que Cuba podía estar representada por su Jefe de Estado, porque se le pidió, de modo muy claro, muy categórico, que, por favor, se marchase lo antes posible de México."

 

Por su parte, nuestro Canciller, por vía telefónica, en su alocución a la Mesa Redonda de la televisión cubana en la tarde del día 22, expresó lo siguiente:

 

“Cuba sabía de las presiones que, previo a la conferencia, había estado haciendo sobre el gobierno mexicano el presidente Bush. El presidente Bush amenazó con que no vendría a la cumbre si en ella participaba el compañero Fidel.”

 

“Se había producido la invitación del Comité Preparatorio creado por la Asamblea General de Naciones Unidas en una resolución, la carta que se acaba de dar a conocer de los dos embajadores, y después se produjo la invitación oficial del presidente Fox.”

 

“Después se le solicitó al compañero Fidel que no viniera a la Cumbre, como era su derecho como Jefe de Estado de un país miembro de Naciones Unidas que tenía ya la invitación del Comité Preparatorio de Naciones Unidas para participar en una conferencia en la que Cuba había desempeñado un papel importante en su convocatoria.”

 

“Esa es la realidad histórica, se le pidió que no participara, y se lo pidió —como ya dijimos— una persona muy autorizada en el gobierno de México para hacer una solicitud de esa magnitud. Se le pidió que no viniera, y ante la posición firme de Fidel, que defendió el derecho de Cuba a estar soberanamente presente en esta reunión, entonces le pidieron que fuera sólo en la mañana del jueves, y que, inmediatamente después del almuerzo que ofrecería el gobernador del Estado, se retirara.”

 

“El compañero Fidel estaba en la necesidad y el deber de explicarles a los delegados, y lo explicó cuidadosamente y dijo realmente la razón que le impedía estar allí, pero con discreción y con cuidado. Y planteó una solicitud que podía haber sido atendida y que tenía realmente una lógica, y era que el compañero Alarcón, presidente de nuestra Asamblea Nacional, participara en las demás actividades de la conferencia.”

 

“Ha habido, realmente, una incapacidad de comprender este razonamiento, y una incapacidad para aceptar una solicitud razonable.”

 

Castañeda desmentía frenéticamente las palabras de Alarcón y de Felipe.

 

En conferencia de prensa el 21 de marzo, a la pregunta de un periodista si el gobierno de México pidió o sugirió al de Cuba que el Presidente cubano ajustara su agenda para no encontrarse con el presidente Bush, Castañeda respondió:

 

“De ninguna manera, en ningún momento ningún funcionario autorizado del gobierno de México le hizo un planteamiento de esa índole, o de cualquier otra índole que pudiera semejársele, al gobierno de Cuba, a las autoridades cubanas”.

Ante la insistencia de la prensa, Castañeda respondió:

 

“No hubo ninguna presión, influencia, gestión, solicitud, sugerencia, insinuación. Si tuviera mi diccionario de sinónimos, seguiría, pero pues de memoria quizá no se me ocurran muchas más; pero si a usted, Blanche, se le ocurre una, plantéemela y le doy la misma respuesta.

 

Ante el programa de televisión “Zona abierta”, Castañeda reiteró:

 

“No hubo en ningún momento presión por parte de ningún funcionario mexicano a Fidel Castro, para que se fuera antes de lo previsto.”

 

El señor Fox, el 22 de marzo en conferencia de prensa conjunta con Bush, al preguntársele por las presiones para excluir a Castro, dijo: “No hay tal. El señor Fidel Castro hizo su visita a México, a la conferencia de la ONU, estuvo aquí, participó y se regresó a Cuba. ¡No hay más! Así de sencillo.”

 

En entrevista concedida a Joaquín López Dóriga, y publicada en el diario La Jornada, al preguntarle si era cierto que Fidel Castro se fue, primero, porque su gobierno dijo que no viniera; y, segundo, porque cuando estuvo aquí usted le dijo que se fuera, Fox respondió: “No, que yo sepa, para nada. Sería interesante, oportuno, que nos señalaran de dónde salió este asunto; creo que Fidel Castro tiene la suficiente madurez, lleva tantos años gobernando, no creo que a él cualquier cosa como ésta le impidiera su libertad y su voluntad. Castro estuvo aquí en Monterrey, participó en el congreso, en la reunión de la conferencia de las Naciones Unidas, y después decidió irse. Nadie lo obligó a irse.”

 

En declaraciones a la televisión azteca el 24 de marzo, al preguntársele qué había ocurrido conmigo, respondió: “Así como fue de repentino su aviso de llegada y su llegada, que llegó por la noche del día anterior, así fue su salida. Simple y sencillamente, vino, dio su discurso y presentación, se le recibió con todas las cortesías en el aeropuerto, lo saludé a su llegada, igual que a todos los demás, me despedí de él y se fue. Así de sencillo. ¿Qué pasa, qué hay detrás? No entiendo.”

Bush, por su parte, afirmaba beatíficamente que Estados Unidos no había ejercido presión alguna sobre México.

 

Todos mentían a diestra y siniestra.

 

Si Castañeda hubiese abierto el diccionario de sinónimos donde debía, se habría encontrado con que mentir equivale a: engañar, embustir, trapalear, embrollar, tramar, faltar a la verdad, novelar, falsificar, fingir, simular, fantasear, adulterar, trapacear, dar gato por liebre, ocultar, burlar, timar, embaucar, cascabelear, etc., etc., etc.

 

La credibilidad de nuestro país fue puesta en duda. De acuerdo con una encuesta, casi la mitad de los mexicanos habían sido inducidos a desconfiar de la veracidad de Cuba.

En el editorial de Granma del pasado 26 de marzo se advirtió: “Cuba posee pruebas irrebatibles de todo lo ocurrido que barrerían cualquier duda. Ha preferido abstenerse de usarlas, porque no desea perjudicar a México, no desea lesionar su prestigio, no desea en lo más mínimo crear desestabilización política en ese hermano país.

 

[...] “De alguna forma, por el honor de México, debe ponerse fin a tales ofensas y agresiones al pueblo cubano. Que no se obligue a Cuba a presentar las pruebas que poseemos.”

 

Dicho editorial concluye afirmando:

 

“No pedimos otra cosa que el cese de las provocaciones, insultos, mentiras y macabros planes del señor Castañeda contra Cuba. De lo contrario, no quedará otra alternativa que divulgar lo que no hemos querido divulgar y hacer polvo sus falsos y cínicos pronunciamientos, cueste lo que cueste. ¡No lo dude nadie!”

 

La palabra desestabilización se empleó porque el aventurero canciller mexicano  arrastró en su perfidia nada menos que al Presidente de México. No podían usarse nuestras pruebas sin implicarlo. Tal vez esto los condujo al error de creer que nos resignaríamos al golpe sin que se destapara la caja de Pandora. Un país bloqueado por el gigante que hoy inspira tanto miedo y amenaza al mundo con sus mísiles y bombarderos, cuyos gobiernos arbitrarios además incluyen de forma cínica y calumniosa a nuestra Patria entre los países que apoyan el terrorismo, no podía atreverse a tanto.

 

Mas, ni aun así deseábamos sacar a la luz nuestras pruebas. Guardamos silencio hasta casi más allá de lo que permitían la ética y la verdad. Faltaba, sin embargo, la gota que colmó la copa.

 

El miércoles 10 de abril, el trasnochado y abyecto Judas que preside el Uruguay, asumiendo el inglorioso papel de lacayo que venía desempeñando la República Checa, presentó ante la Comisión de Derechos Humanos el engendro contra Cuba, concebido y fraguado con Washington por el canciller Castañeda.

 

El 15 de abril, la Presidencia de México emite un comunicado oficial donde informa que México votará a favor del proyecto presentado por Uruguay.

 

Era una decisión conocida por nosotros varios días antes. Respondía a un acuerdo concertado con Estados Unidos.

 

Lo más grotesco es que hasta se nos quiso sobornar y comprar nuestro silencio sobre lo ocurrido en Monterrey. En medio de los dramáticos acontecimientos que tenían lugar en Venezuela, cuando la vida de Hugo Chávez corría mortal peligro y todo parecía liquidado, el Embajador de México en Cuba transmitía, la tarde del 13 de abril, aproximadamente 38 horas antes del comunicado oficial del 15, un mensaje del gobierno mexicano prometiendo que Petróleos Mexicanos podría asumir los suministros venezolanos que dejaría de entregar PDVSA.

 

Nos repugnaba la cínica maniobra de engaño con la que pretendían neutralizar nuestra protesta contra la fechoría que iban a cometer en Ginebra. El gobierno de México siempre se opuso sistemáticamente a que Cuba recibiera beneficio alguno de acuerdos como los de San José y otros. Le dimos fríamente las gracias y no mostramos el menor interés por la hipócrita oferta.

 

La promesa de no auspiciar, promover, ni apoyar una resolución contra Cuba, tanto de Castañeda como del presidente Fox durante su visita a Cuba, había sido vilmente traicionada.

 

Puede ocurrir todavía que algunos de los que me escuchan digan: muy bien, todo está explicado de forma aparentemente lógica y articulada, pero ¿quién garantiza que Castro, considerándose un émulo de Shakespeare, no haya inventado este drama? Para los que así piensan, les ruego escuchen durante unos minutos la grabación donde constan las palabras precisas, con el tono y énfasis exactos de las voces de Fox y mía.

 

Los presentes en esta conferencia, si lo desean, pueden llamar de inmediato a Fox y Castañeda. Preguntarles si existió o no esta conversación el 19 de marzo entre las 11:30 y las 11:50 de la noche aproximadamente, si lo reconocen y si son o no exactas estas palabras. Si se probara que tal conversación no tuvo nunca lugar, y que éstas no son las palabras del Presidente Fox, me comprometo a renunciar de inmediato a todos mis cargos y responsabilidades como dirigente del Estado y de la Revolución cubana. No tendría cara para seguir dirigiendo este país.

 

Me gustaría, en cambio, que los autores de tantas mentiras y del colosal embuste con el que quisieron manipular y embaucar al pueblo mexicano y a la opinión pública mundial, fuesen capaces de reaccionar con el mismo sentido de la dignidad y el honor.

Los pueblos no son masas despreciables a las que se puede engañar y gobernar sin ética, pudor ni respeto alguno.

 

Por decir estas verdades, las relaciones diplomáticas se podrán romper, pero los vínculos fraternales e históricos entre los pueblos de México y Cuba serán eternos.

 

 

 

Fragmentos de la Conversación Telefónica entre Fox y Fidel Castro

 

En la pasada Cumbre de Monterrey Fidel Castro dio su discurso y se retiró afirmando que lo habían presionado para que se dejara la reunión. Inmediatamente Jorge Castañeda, Secretario de Relaciones Exteriores de México afirmó que eso era una mentira de Fidel Castro, también la Presidencia de Estados Unidos negó que hubiera habido tales presiones. Jorge Castañeda retó a Castro a que mostrara pruebas. En varias ocasiones Fidel Castro afirmó que no quería mostrar las pruebas pues no quería dañar la imagen de Vicente Fox.

 

El gobierno mexicano siguió acusando al gobierno de Cuba de mentiroso y la gota que derramó el vaso fue el voto que Vicente Fox hizo contra Cuba en Ginebra, pasándose por el arco del triunfo la decisión del Congreso Mexicano de no votar contra los cubanos.

 

Ante esto Fidel Castro decidió hacer pública una de las pruebas que consiste en una conversación telefónica en la que directamente Vicente Fox se lamenta porque venga Fidel Castro. Como el gobernante cubano le argumentó que tiene derecho, pues aunque la reunión se haga en México es convocada por la ONU, tiene derecho a estar. Ante esto Fox le pide varios favores como que sólo venga el jueves y que se vaya en la tarde (antes de que llegue George Bush). También le solicita que no hable mal de los Estados Unidos. A continuación publicamos partes de la conversación. Los que deseen conocer la versión completa la pueden consultar en nuestra página de internet.

 

 

(19 de marzo, 11:30 de la noche)

 

Fidel.- Dígame, señor Presidente, ¿cómo está usted?

 

Fox.- Fidel, ¿cómo estás?

 

Fidel.- Muy bien, muy bien, muchas gracias. ¿Y usted qué tal?

 

Fox.- ¡Qué gusto! Oye, Fidel, pues llamándote por esta sorpresa que me llevé hace apenas un par de horas, cuando me entero de tu pretendida visita acá a México……….

………………Fidel.- Pero usted comprenderá que esto daría lugar a un escándalo mundial, si realmente ahora me dicen a mí que no vaya.

 

Fox.- ¿Pero qué necesidad tienes de armar escándalo mundial, si te estoy hablando como amigo?

 

Fidel.- Óigame, es que usted es el Presidente del país, y si usted es el anfitrión y me lo prohíbe, no me quedaría más remedio hasta que publicar el discurso mañana.

 

Fox.- Así es, así es. No, tú tienes todo el derecho.

A ver, déjame hacerte una propuesta.

 

Fidel.- Sí.

 

Fox.- ¿Sí?

 

Fidel.- Dígame.

 

Fox.- No sé cuándo pretendes venir, porque eso no me lo dices, pero mi propuesta sería que vengas el jueves………..

 

…… Fox.- Que puedas venir el jueves y que participes en la sesión y hagas tu presentación, como está reservado el espacio para Cuba a la 1:00. Después tenemos un almuerzo, un almuerzo que ofrece el gobernador del estado a los Jefes de Estado; inclusive te ofrezco y te invito a que estuvieras en ese almuerzo, inclusive que te sientes a mi lado, y que terminado el evento y la participación, digamos, ya te regresaras, y así.…………………..

 

………Fox.- Y que me dejaras libre -y es la petición que te hago- el viernes, para que no me compliques el viernes………….

 

……………..Fox.- No hay problema en que vengas a eso, que llegues temprano y que participes desde la inauguración; desde las 9:00 de la mañana que empezamos, ahí va a hablar él, hablo yo y, efectivamente, tu lugar es como el lugar número 10.

 

Fidel.- No, el lugar mío es el número 30; pero si usted me consigue el 10, es decir, después que hablen los principales allí —creo que encabeza Chávez como presidente de los 77—, algunos más, si usted me consigue el turno 10 ó 12...

 

…….. Fidel.- Mire, yo lo puedo complacer más completo. ¿Tengo que llegar de madrugada?

 

Fox.- Sí. ¿A qué le llamas madrugada, 5:00 o 6:00 de la mañana?

 

Fidel.- No, yo prefería sobre las 10:00 de la noche o algo así, una hora determinada.

 

Fox.- ¡Ah!, llegar por la noche del miércoles.

 

Fidel.- Sí, sí, sin que nadie me vea. Nos vemos por la mañana allí, que me vean por allí por la mañana.

 

Fox.- Ponlo más cargado hacia la noche y vemos cómo nos acomodamos, o sea, más hacia la media noche o la madrugada……………

 

………….. Fidel.- Usted como anfitrión fue muy amable al enviarme la invitación, pero son las Naciones Unidas las que me invitan. Y se lo dije a usted aquí, fue lo primero que le dije tan pronto empezamos las conversaciones, que tenía la invitación……………..

 

………………………Fox.- Fidel, ¿te puedo pedir otro favor?

 

Fidel.- Dígame.

 

Fox.- Que estando en casa a mí me serviría muchísimo que no hubiera declaraciones sobre el tema de la Embajada o de las relaciones México-Cuba o de ese evento que vivimos en estos días pasados.

 

Fidel.- No tengo ninguna necesidad de hacer declaraciones allí.

 

Fox.- ¡Qué bueno!

 

Fidel.- Dígame, ¿en qué más puedo servirlo?

 

Fox.- Pues básicamente no agredir a Estados Unidos o al presidente Bush, sino

circunscribirnos...

 

Fidel.- Óigame, señor Presidente, yo soy un individuo que llevo como 43 años en política y sé las cosas que hago y las que debo hacer. No le quepa la menor duda de eso, que yo sé decir la verdad con decencia y con la elegancia necesaria. No albergue el menor temor, que no voy a soltar ninguna bomba allí. Aunque la verdad es que estoy en desacuerdo con el consenso ese que han propuesto ahí. No, yo me voy a limitar a exponer mis ideas básicas y fundamentales, y lo haré con todo el respeto del mundo.

 

Yo no voy a tomar aquello como una tribuna para agitar ni mucho menos: voy a decir mi verdad……..

 

 

 

 

 

Solo en internet :

 

De ultimo en Argentina

 

El dictador, narcotraficante, usurpador del poder, duhalde, con todos los ladrones políticos, que saquearon al país, en favor de sus bolsillos y de los monopolios y serviles de los terroristas yanquis, están reprimiendo al pueblo, que de horas tempranas están frente al congreso, para impedir que prueben la ley de estafa a los ahorristas argentinos en beneficio de los bancos extranjeros, y que sancionen una ley que exige el FMI, que consiste en "no sancionar los robos que cometan las empresas extranjeras, las privatizadas"...si esa ley.

 

 

 

 

 

Declaración íntegra del presidente Fidel Castro (primera parte) 

 

La Habana, Cuba.- Lunes 22 de abril de 2002 

 

Texto íntegro de la Declaración Política del Presidente de la República de Cuba

 

Mi renuencia a presentar las pruebas de lo ocurrido en Monterrey, que me obligó a retirarme el mismo día de mi discurso en la Cumbre, se debía a que el señor Castañeda había arrastrado en su descocada aventura al presidente Vicente Fox. No podía revelarlas sin implicar al propio Jefe de Estado mexicano.

 

La actual conspiración contra Cuba en Ginebra había sido urdida por el señor Castañeda en Washington. El gobierno checo estaba ya hastiado de su costoso y desacreditante papel mercenario.

 

El gobierno de Estados Unidos el pasado año, después de la resolución impuesta por la fuerza contra Cuba en Ginebra, había sido privado de su condición de miembro de la Comisión de Derechos Humanos en humillante y merecido castigo, mediante voto secreto del Consejo Económico y Social, (ECOSOC). Fue la más vergonzosa derrota que jamás había sufrido desde que fuera creado ese órgano en 1945.

 

El canciller mexicano Jorge Castañeda se ofrece para latinoamericanizar la nueva y artera maniobra. Una proposición cínica, amañada y engañosa debía ser promovida por delegaciones latinoamericanas en la Comisión de Derechos Humanos. A eso se dedicó el resto del año 2001, dando lugar a reiterados incidentes con Cuba, que fueron objeto de numerosas críticas por parte de personalidades políticas y miembros de la Cámara de Diputados y el Senado de México.

 

Ya desde el 20 de abril del 2001, un día después de la votación de la resolución contra Cuba en la que México se abstuvo, el compañero Felipe Pérez Roque, Ministro de Relaciones Exteriores de nuestro país, declaró que el canciller de México, Jorge Castañeda, había hecho todo lo posible para tratar de que México cambiara su posición y Cuba fuese condenada. A lo largo de todo ese año, el señor Castañeda se dedicó a intrigar y conspirar en esa dirección.

 

A principios del presente año, por iniciativa de México se fragua el viaje a Cuba de una delegación de alto nivel, presidida por Fox, con el pretexto de mejorar las relaciones entre nuestros dos países. La Conferencia de Monterrey se acercaba. Bush, como ya había hecho Reagan en 1981, a raíz de una Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno Norte-Sur que tendría lugar en México en el mes de octubre de ese mismo año, amenaza con no asistir si Cuba participaba. El honor y los deberes del gobierno de México entraban de nuevo en contradicción con sus intereses. El viaje de Fox y Castañeda a Cuba, adonde llegaron el 3 de febrero a las 10:30 a.m. estuvo minuciosamente diseñado. En todo había doblez y cálculo. Conocíamos perfectamente que uno de los objetivos era solicitarnos que renunciáramos a nuestra participación. No se atrevieron. Bastó la primera hora de reunión, iniciada a las 11:14 a.m. Los primeros minutos fueron casi suficientes. Me adelanté a recordarles la invitación transmitida a nuestro país por las Naciones Unidas para participar en esa Cumbre. Después analicé a fondo toda la hipocresía y perfidia de las maniobras contra Cuba en Ginebra.

 

El intercambio con Fox y otros miembros de la delegación esa mañana se tornó serio y productivo sobre variados temas. Castañeda se revolvía nervioso e inquieto. Almuerzo ligero con Fox y su delegación, al concluir la primera reunión. Ofrenda floral a Martí. Un amplio recorrido programado, en el que lo acompañé todo el tiempo. Conversamos durante los trayectos con bastante seriedad y familiaridad sobre varios temas. Visitamos la Habana Vieja; una planta generadora de electricidad al este de la capital, que funciona con gas acompañante del petróleo mediante la tecnología del ciclo combinado; a sugerencia mía, un encuentro en la casa del Historiador de la ciudad, Eusebio Leal, al que Fox acababa de condecorar, para visitar a su señora madre, que se encontraba convaleciente.

 

Finalmente, el recorrido concluyó en el Centro Internacional de Restauración Neurológica donde numerosos mexicanos reciben exitosos tratamientos.

 

Por otro lado, a las cuatro de esa tarde tenía lugar una reunión de nuestro Ministro de Relaciones Exteriores y el señor Castañeda. Éste no se atrevió siquiera a discutir con Felipe la historia del proyecto contra Cuba en Ginebra. No menciona la Cumbre de Monterrey, y le promete que México no auspiciará, promoverá o apoyará moción alguna contra Cuba en Ginebra.

 

A las ocho de la noche recepción oficial en el Palacio de la Revolución; 8 y 53, reunión privada con el Presidente Fox en mi despacho. Cuando abordamos el tema de Ginebra, después de varias disquisiciones, me aseguró textualmente que México nunca haría algo que afectara a Cuba, pues eran muchos los años de relaciones que no querían afectar de ninguna manera. Más tarde, la cena prevista, que tiene lugar en un ambiente amistoso. La visita nos deja una impresión positiva. Fueron muchas las horas de intercambio respetuoso y aparentemente sincero.

 

Poco tiempo duró, sin embargo, la agradable impresión. A Castañeda le dio por hacer declaraciones enigmáticas y extrañas: “Dejaron de existir las relaciones de México con la Revolución cubana y han comenzado con la República de Cuba...” , “la postura mexicana de hoy no es la postura del pasado”, etcétera. Viaja a Miami poco después para inaugurar el 26 de febrero un instituto cultural de México. Allí son invitados una curiosa fauna de terroristas y contrarrevolucionarios de origen cubano que nada han tenido que ver jamás con la cultura. Aborda de nuevo las elucubraciones teóricas sobre las relaciones de México con la Revolución o con la República, y les dirige palabras edulcoradas a sus “selectos” oyentes. Declara: “Las puertas de la Embajada de México en La Habana están abiertas a todos los ciudadanos cubanos, del mismo modo que lo está México”. Redactores de la subversiva y mal llamada Radio Martí manipulan sus palabras, y durante todo el día siguiente repiten que las relaciones entre México y Cuba se han roto y las puertas de la Embajada de ese país en La Habana están abiertas para todos.

 

Un grave incidente tiene lugar ese mismo día en horas de la noche, resuelto sólo por la cooperación seria y eficaz de Cuba la madrugada del 1º de marzo, solicitada por el gobierno mexicano, sin el menor rasguño para los asaltantes de la sede. Ruedan infundios y groseras calumnias. Hasta se afirma que todo se debió a una provocación de Cuba. Comenzaba marzo. La Cumbre de Monterrey estaba muy cerca.

 

Como suele ocurrir, nunca anuncio la decisión de asistir o no a tales eventos. Son obvias las razones. Y cuando lo decido, sólo a última hora lo comunico a quien corresponda. Hay quienes llegan a estos eventos incluso sin haberlo informado previamente, y jamás han tenido dificultad alguna con los anfitriones. En esta ocasión, tomada la decisión aproximadamente tres días antes, anuncié mi llegada con 24 horas de anticipación, el 19 de marzo. Tenía dos razones: ni Bush quería mi presencia ni el propio Fox. Tampoco deseaba enfrascarme en una larga discusión con Fox y Castañeda, tratando de persuadirme e implorándome que no fuera. Cuando el presidente Reagan amenazó con boicotear la reunión en 1981, me vi obligado a complacer al presidente José López Portillo. Pero éste, en medio de su vergüenza y su pena, se comportó como un caballero. Fue elegante, me invitó a Cozumel, y con toda franqueza me explicó su tragedia. Accedí.

 

Esta vez habían cambiado los hombres y los tiempos. La situación internacional es hoy extraordinariamente grave y compleja. Se abordaba en esa conferencia un tema de vital importancia para todos los países del mundo pobre y explotado. Era mi derecho asistir y decidí asistir. Sabía bien que tan pronto comunicara la noticia de mi participación, el Presidente de Estados Unidos no tardaría un minuto en conocerlo, con las inevitables presiones sobre México. No deseaba darles demasiado tiempo para ello. Redacté una carta breve y cursé instrucciones a nuestro Embajador de entregarla a la Presidencia de México a las 7:00 p.m. hora de Cuba, 6:00 de la tarde hora de México.

 

Aunque Monterrey estaba saturada de delegados, nuestra delegación había alquilado con tiempo 20 de las 40 habitaciones de un pequeño hotel recién inaugurado. Debido a la incertidumbre sobre el viaje, no habían sido alquiladas todas. Deseábamos, además, desinformar a los sempiternos y omnipresentes terroristas, entrenados, consentidos y amparados por Estados Unidos. A última hora me bastaba con la mitad de aquel hotelito.

 

El contenido de mi carta, ya publicada por el señor Castañeda para manipular una frase que le serviría para elaborar un argumento con el que intentaría explicar mi rápido regreso, decía textualmente:

 

“La Habana, 19 de marzo del 2002

 

“Estimado Presidente:

 

“He vuelto a leer con atención su amable carta de 28 de enero del presente año, en la que me invita a participar en la Conferencia Internacional sobre Financiamiento para el Desarrollo, de las Naciones Unidas, que se celebrará en Monterrey. Ya antes, el 21 de diciembre del 2001, había recibido la invitación de los embajadores Shamshad Ahmad y Ruth Jacoby, co-Presidentes del Comité Preparatorio de las Naciones Unidas.

 

“La enorme cantidad de trabajo que he tenido en las últimas semanas no me permitía tener la seguridad de participar en dicha Conferencia, lo cual realmente me apenaba mucho con México, sede de ese importante evento, y con las Naciones Unidas, que tanto interés ha puesto en el mismo.

 

“Es por ello que he tomado la decisión de realizar un esfuerzo extra y participar en esa reunión, aunque sea por el mínimo de tiempo posible, lo que tengo la satisfacción de comunicarle, en primer lugar, a Usted.

 

“Espero poder contribuir con espíritu constructivo al éxito de esta Conferencia, a la que México ha dedicado grandes esfuerzos.

 

“Al desearle éxitos, estimado Presidente Fox, le reitero el testimonio de mi amistad y consideración personal.

 

“Fidel Castro Ruz.”

 

Anunciar que mi estancia sería breve, significaba claramente que me limitaría sólo a los dos días de conferencia, y no incluiría ningún otro programa adicional en México.

 

A nuestro Embajador, cuando entregó la carta al Secretario personal del Presidente, le informaron que Fox saldría casi de inmediato para Monterrey. Cumplida esa tarea, nuestro representante se dirigió a las oficinas del Secretario de Gobernación, a quien comunicó la noticia para realizar las coordinaciones pertinentes. Nuestro arribo a Monterrey iba a producirse 24 horas después.

 

Alrededor de las once de la noche, hora de Cuba, se recibe en mi oficina una llamada de México, comunicando que el presidente Fox quería hablar conmigo lo más urgentemente posible. Como no me encontraba en mi despacho, se les ruega repetir la llamada un poco más tarde. A las 11:28 entra de nuevo llamada de México. En ese instante estaba reunido con varios compañeros en una pequeña sala no lejana a mi despacho. La llamada a esa hora me dio mala espina. ¡Qué raro, si el Presidente se acuesta temprano! El tono era de urgencia. Ya no tuve dudas. Me levanté de la mesa, fui para mi despacho, y pedí que me comunicaran con el Presidente Fox. Se produce entonces un insólito diálogo, que transcribo tal como quedó registrado.

 

Fidel.- Dígame, señor Presidente, ¿cómo está usted?

 

Fox.- Fidel, ¿cómo estás?

 

Fidel.- Muy bien, muy bien, muchas gracias. ¿Y usted qué tal?

 

Fox.- ¡Qué gusto! Oye, Fidel, pues llamándote por esta sorpresa que me llevé hace apenas un par de horas, cuando me entero de tu pretendida visita acá a México.

 

Primero, antes que nada, quisiera decirte que esta conversación sea privada, entre tú y yo, ¿estás de acuerdo?

 

Fidel.- Sí, de acuerdo. Usted recibió mi carta, ¿verdad? Se la envié...

 

Fox.- Sí, recibí tu carta hace apenas un par de horas y por eso te llamo ahora.

 

Fidel.- Ah, muy bien, a mí me habían dicho que usted se acostaba temprano y le enviamos la carta temprano.

 

Fox.- Sí, me acuesto temprano, pero esto me mantuvo despierto.

 

Fidel.- ¡No me diga!

 

Fox.- No, es que me llegó... Aquí son las 10:00 de la noche ahorita, me llegó a las 8:00, y estábamos aquí precisamente cenando con Kofi Annan.

 

Fidel.- ¡Ah!

 

Fox.- Pero, mira, Fidel, yo te hablo primero como amigo.

 

Fidel.- Sí, me habla primero como amigo, espero que no me diga que no vaya.

 

Fox.- (Se ríe) Bueno, vamos a ver, déjame platicarte, a ver tú que opinas.

 

Fidel.- Yo lo escucho, pero se lo advierto de antemano. Muy bien.

 

Fox.- ¿Mande?

 

Fidel.- Que yo lo escucho, pero lo digo de antemano.

 

Fox.- A ver, escúchame primero. Escúchame primero.

 

Fidel.- Sí.

 

Fox.- Sí, como amigo, la verdad es que así de última hora y esta sorpresa sí me pones en una buena cantidad de problemas.

 

Fidel.- ¿Por qué?

 

Fox.- Problemas de seguridad, problemas de atención.

 

Fidel.- Bueno, no me importa, yo no tengo ninguna preocupación, señor Presidente; parece que usted no me conoce.

 

Fox.- ¿Tú no tienes preocupaciones por eso?

 

Fidel.- No, se lo aseguro que ninguna; no llevo 800 hombres como lleva el señor Bush.

 

Fox.- Pero no es muy de amigos avisar a última hora que te apareces aquí.

 

Fidel.- Sí, pero también yo corro muchos riesgos que nadie corre, usted lo sabe perfectamente bien.

 

Fox.- Bueno, pero tú puedes confiar en un amigo y me podías haber hecho saber un poco antes que pretendías venir, eso yo creo que hubiera resultado mucho mejor para ambos.

 

Pero, mira, de plano yo sé que no solo tienes el derecho, sino, si no te es posible ayudarme como amigo en ese sentido y te es indispensable...

 

Fidel.- Sí. Dígame en qué puedo ayudarlo, menos en eso.

 

Fox.- Bueno. ¿En qué puedes ayudarme menos en eso?

 

Fidel.- Dígame, ¿cómo? ¿Qué debo hacer? Yo los riesgos los corro tranquilamente.

 

Fox.- A ver, déjame...

 

Fidel.- Pero usted comprenderá que esto daría lugar a un escándalo mundial, si realmente ahora me dicen a mí que no vaya.

 

Fox.- ¿Pero qué necesidad tienes de armar escándalo mundial, si te estoy hablando como amigo?

 

Fidel.- Óigame, es que usted es el Presidente del país, y si usted es el anfitrión y me lo prohíbe, no me quedaría más remedio hasta que publicar el discurso mañana.

 

Fox.- Así es, así es. No, tú tienes todo el derecho.

 

A ver, déjame hacerte una propuesta.

 

Fidel.- Sí.

 

Fox.- ¿Sí?

 

Fidel.- Dígame.

 

Fox.- No sé cuándo pretendes venir, porque eso no me lo dices, pero mi propuesta sería que vengas el jueves.

 

Fidel.- A ver, dígame, dígame exactamente, estoy dispuesto a escuchar una transacción en esto. Bien, ¿qué día es hoy?, martes. ¿A qué hora usted quiere que yo llegue el jueves?

 

Fox.- Porque tú tienes... o sea, Cuba tiene apartada su presentación ante el pleno para el jueves.

 

Fidel.- Sí, sí, la hora exacta ahí, ahí estaban... El jueves debe ser...

 

Fox.- Hacia la 1:00 de la tarde.

 

Fidel.- No, el jueves tengo que participar en una mesa redonda y tengo que hacer el discurso por la mañana.

 

Fox.- Porque tú tienes discurso por la mañana hacia la 1:00 de la tarde.

 

Fidel.- Más o menos. Yo le ayudo en todo, no le molesto en nada, ni voy a las comidas, ni siquiera a la reunión... Bueno, esa reunión ya la tendríamos que discutir...

 

Fox.- Ahí te va, ahí te va, déjame terminar.

 

Fidel.- Sí.

 

Fox.- Que puedas venir el jueves y que participes en la sesión y hagas tu presentación, como está reservado el espacio para Cuba a la 1:00. Después tenemos un almuerzo, un almuerzo que ofrece el gobernador del estado a los Jefes de Estado; inclusive te ofrezco y te invito a que estuvieras en ese almuerzo, inclusive que te sientes a mi lado, y que terminado el evento y la participación, digamos, ya te regresaras, y así...

 

Fidel.- ¿A la isla de Cuba?

 

Fox.- No, bueno, pues a lo mejor te buscaras...

 

Fidel.- ¿A dónde? ¿O al Hotel? Dígame.

 

Fox.- A la isla de Cuba, o a donde tú gustaras ir.

 

Fidel.- Correcto.

 

Fox.- Y que me dejaras libre -y es la petición que te hago- el viernes, para que no me compliques el viernes.

 

Fidel.- Usted no quiere que yo le complique el viernes. Muy bien, es que usted parece que no leyó una línea en que yo le digo que voy con espíritu constructivo, a cooperar en el éxito de la conferencia.

 

Fox.- Sí, sí leí esas líneas.

 

Fidel.- Si mi palabra no le dio el efecto... Yo comprendo las demás cosas, de las cuales no vamos a hablar, y lo que puede pasar. Casi adiviné que usted me iba a llamar para decirme algo parecido a eso. Pero, muy bien, yo con toda franqueza se lo digo: Estoy dispuesto a cooperar con usted. Estoy dispuesto a cooperar con usted y a hacer lo que usted está solicitando.

 

Fox.- Podemos hacerlo de esta manera.

 

Fidel.- Sí, repítamelo, por favor.

 

Fox.- A ver, llegar el jueves por la mañana, a la hora que tú gustes.

 

Fidel.- Sí, jueves por la mañana, pronunciar el discurso.

 

Fox.- Sí, pronunciar el discurso en el pleno; participar en la comida de Jefes de Estado y donde yo te invito, inclusive, a estar sentado al lado.

 

Fidel.- Muy bien, muchas gracias.

 

Fox.- Y por la tarde, pues salir a la hora que a ti te convenga.

 

Fidel.- Sí, muy bien. Déjeme ver el horario, allí hay una hora de diferencia, la hora en que yo tengo que moverme.

 

Fox.- Tenemos una hora de diferencia.

 

Fidel.- Si acaso tuviera que llegar un poquito más temprano, digamos, porque ya yo sé dónde ocasiono el mayor daño (Se ríe), pero tal vez pudiera estar allí al amanecer.

 

Fox.- ¿Del día jueves?

 

Fidel.- Porque la hora es la 1:00 y allí estaban negociando la hora del turno, tal vez yo hable antes; tal vez, pero estoy preparado para esa hora más o menos, ya que hay 30 oradores. Yo salí perjudicado, porque fue a última hora, y se lo confieso, que he tomado la decisión a última hora. Usted me reprochaba que un amigo debe decirlo o no.

 

En primer lugar tengo dos cosas: tengo los riesgos y, además, no había tomado la decisión. Esa es la verdad.

 

Fox.- Sí, sí, lo entiendo, lo entiendo.

 

Fidel.- Pero decidí, en un momento dado, que era conveniente, como se lo expliqué en mi carta. Yo le ruego que usted, cuando pueda, la vuelva a leer.

 

Fox.- Aquí la tengo enfrente mío.

 

Fidel.- ¿Y usted tiene por ahí al Secretario General cerca, está cenando con él?

 

Fox.- Se acaba de ir hace 15 minutos. Se fue al hotel y mañana él va a allá a Monterrey.

 

Fidel.- ¡Qué lástima que yo no pueda escucharlo a él cuando hable!, porque creo que habla al principio.

 

Fox.- A ver, Fidel, tú... tú... Sí, yo sé que...

Fidel.- Bueno, si usted me consiguiera que, por ejemplo, yo usara el turno 10, si me consigue un turno...

 

Fox.- A ver, espérame.

 

Fidel.- Sí.

 

Fox.- Yo tengo una participación el jueves, arranca la ceremonia de inauguración a las 9:00 de la mañana.

 

Fidel.- A las 9:00, muy bien.

 

Fox.- A esa hora me supongo que va a hablar el Secretario General y voy a hablar yo.

 

Fidel.- Sí, yo quisiera escucharlo a él, porque él fue el que me invitó.

 

Fox.- No hay problema en que vengas a eso.

 

Fidel.- Usted es el presidente del país anfitrión; no era Estados Unidos, era México.

 

Fox.- No hay problema en que vengas a eso, que llegues temprano y que participes desde la inauguración; desde las 9:00 de la mañana que empezamos, ahí va a hablar él, hablo yo y, efectivamente, tu lugar es como el lugar número 10.

 

Fidel.- No, el lugar mío es el número 30; pero si usted me consigue el 10, es decir, después que hablen los principales allí —creo que encabeza Chávez como presidente de los 77—, algunos más, si usted me consigue el turno 10 ó 12...

 

Fox.- ¿Pero tú quieres que te cambie ahí, digamos, de la 1:00 de la tarde hacia un poco antes?

 

Fidel.- Hable con Kofi, hable con Kofi y plantéele su problema, él va a entender que el mundo tiene dueños y que eso es muy serio.

 

Fox.- Puedo hablar con Kofi Annan (Se ríe).

 

Fidel.- Hable con Kofi (Risas), ¿comprende?

 

Fox.- Sí, sí, puedo hablar con él, cómo no.

 

Fidel.- Entonces yo lo complazco mucho más a usted, me aparezco allí y hablo. Casi sería mejor que llegara un poco a media noche o a una hora de esas, y durmiera un poco y fuera para allá.

 

Fox.- Tú no más me avisas a qué hora vas... Tú me avisas a qué hora, si yo te tengo una residencia, un lugar donde llegar, si llegas muy temprano.

 

Fidel.- Bueno, yo tenía un hotelito ahí, unos cuartos, porque es que no estaba decidido si iba.

 

Fox.- Sí, es que no hay cuartos, ese es el problema, que no hay habitaciones.

 

Fidel.- No, pero la delegación nuestra tiene 20 cuartos allí y algunos de ellos los podemos mandar para otros puntos, una casa de huéspedes.

 

Fox.- Sí, incluso nos acomodamos, tú tienes amigos ahí en Monterrey que a la mera hora te pueden instalar. Eso no es problema. Tú tienes que llegar de madrugada...

 

Fidel.- Mire, yo lo puedo complacer más completo. ¿Tengo que llegar de madrugada?

 

Fox.- Sí. ¿A qué le llamas madrugada, 5:00 o 6:00 de la mañana?

 

Fidel.- No, yo prefería sobre las 10:00 de la noche o algo así, una hora determinada.

 

Fox.- ¡Ah!, llegar por la noche del miércoles.

 

Fidel.- Sí, sí, sin que nadie me vea. Nos vemos por la mañana allí, que me vean por allí por la mañana.

 

Fox.- Ponlo más cargado hacia la noche y vemos cómo nos acomodamos, o sea, más hacia la media noche o la madrugada.

 

Fidel.- Bien.

 

Fox.- Y llegas, te instalas y participas desde las 9:00 de la mañana.

 

Fidel.- Me instalo y estoy allí a las 8:30. Fíjese.

 

Fox.- Sí. Correcto, correcto.

 

Fidel.- Entonces usted me garantiza con Kofi Annan y le explica los problemas; si no, tendría que hablar y explicarle, porque es que a mí me invitan las Naciones Unidas.

 

Fox.- No, no hay problema en eso. Yo...

 

Fidel.- Usted como anfitrión fue muy amable al enviarme la invitación, pero son las Naciones Unidas las que me invitan. Y se lo dije a usted aquí, fue lo primero que le dije tan pronto empezamos las conversaciones, que tenía la invitación.

 

Fox.- Bien, por eso.

Entonces, vamos a seguir pensando así, de esa manera. Después terminamos...

 

Fidel.- Correcto. Entonces yo lo complazco a usted, yo me voy más temprano. Si yo tengo unas ganas de estar aquí tremendas, tengo mucho trabajo y muchas cosas con las que estoy entusiasmado.

 

Fox.- Fidel, ¿te puedo pedir otro favor?

 

Fidel.- Dígame.

 

Fox.- Que estando en casa a mí me serviría muchísimo que no hubiera declaraciones sobre el tema de la Embajada o de las relaciones México-Cuba o de ese evento que vivimos en estos días pasados.

Fidel.- No tengo ninguna necesidad de hacer declaraciones allí.

 

Fox.- ¡Qué bueno!

 

Fidel.- Dígame, ¿en qué más puedo servirlo?

 

Fox.- Pues básicamente no agredir a Estados Unidos o al presidente Bush, sino circunscribirnos...

 

Fidel.- Óigame, señor Presidente, yo soy un individuo que llevo como 43 años en política y sé las cosas que hago y las que debo hacer. No le quepa la menor duda de eso, que yo sé decir la verdad con decencia y con la elegancia necesaria. No albergue el menor temor, que no voy a soltar ninguna bomba allí. Aunque la verdad es que estoy en desacuerdo con el consenso ese que han propuesto ahí. No, yo me voy a limitar a exponer mis ideas básicas y fundamentales, y lo haré con todo el respeto del mundo. Yo no voy a tomar aquello como una tribuna para agitar ni mucho menos: voy a decir mi verdad. Y puedo no ir, y la digo desde aquí, la digo mañana por la mañana, así que para mí no es...

 

Fox.- Es que tú me ofreces en tu carta, precisamente eso: participación constructiva, para que sea una verdadera aportación a la discusión, al debate y a la solución de los problemas que todos tenemos en el mundo.

 

Fidel.- Sí, señor Presidente, usted debe tomar en cuenta, incluso, que cuando yo hago un viaje de estos lo hago con bastante riesgo.

 

Fox.- Sí, eso lo entiendo.

 

Fidel.- Debe saberlo. Y no lo hago —ausentarme de ahí— porque sentiría vergüenza, cuando he tomado la decisión de ir. Y a muchos lugares no he ido, no fui a la Cumbre allá en Perú, pero yo tengo un concepto mucho más elevado de la importancia de esta conferencia y un concepto mucho más elevado de México; me parecía, incluso, que lo estaría lastimando, en realidad, a usted o a los mexicanos.

 

Yo no voy allí ni a agitar ni a organizar manifestaciones, nada. Tengo en cuenta que usted es el Presidente de ese país y que un deseo suyo, por muchos que sean los derechos, debo tomarlo en cuenta.

 

Y me alegro que usted haya pensado en una fórmula decorosa, en que yo esté allí a la hora, escuche al Secretario General de las Naciones Unidas. Y si usted pudiera, con la ayuda del Secretario General de las Naciones Unidas, garantizarme que yo tome un turno —no esperemos tanto tiempo allí, mientras más tiempo entonces más...— y hablo en el turno entre el 10 y el 15, después que empiece la lista de oradores, aparte de su discurso, entonces nosotros hablamos con un compañero que estaba allí, le daremos instrucciones —que ya le habían dado hoy instrucciones de que gestionara un más temprano turno—, entonces yo quedo libre para ocasionarle a usted las menores molestias.

 

Fox.- Sí.

 

Oye, Fidel, de cualquier manera está la invitación a que me acompañes a la comida, que eso sería como a la 1:00 de la tarde ó 1:30 y acabando de comer, entonces puedes salir.

 

Fidel.- Siempre y cuando usted no me ponga mole con guajolote y mucha comida ahí, porque en el avión viajar hacia acá muy lleno...

 

Fox.- No, hay cabrito que es muy rico.

 

Fidel.- ¿Hay un cabrito?

 

Fox.- Sí, señor, excelente.

 

Fidel.- Bueno, muy bien.

 

Fox.- Entonces, ¿podemos quedar con ese acuerdo, Fidel?

 

Fidel.- Podemos quedar con ese acuerdo y quedamos amigos, como amigos y caballeros.

 

Fox.- Sí, te lo agradezco muchísimo y nada más me vas a dar la hora de tu llegada, para poder recibirte y llevarte a acomodar.

 

Fidel.- Le daré la hora de mi llegada.

Bueno, si quiere llego hasta más temprano y con eso salvamos mucho. ¿A qué hora te vas a acostar mañana?

 

Fox.- ¿Mañana?

 

Fidel.- Sí.

 

Fox.- ¿Mañana qué es, miércoles? Mañana me voy acostar temprano, como buen ranchero.

 

Fidel.- Como buen ranchero. Yo soy al revés, yo suelo como buen trasnochador.

Dígame, ¿cuál es la hora que más le conviene?

 

Fox.- Mira, como tú estás señalando, 10:00, 11:00, 12:00 de la noche, para que te instales y puedas descansar y estar al otro día en la mañana.

 

Fidel.- Muy bien, de acuerdo.

 

Fox.- Entonces, ya no más que la Embajada me da la hora exacta para recibirte allí como se debe.

 

Fidel.- Sí, mañana te dará la hora exacta.

 

Fox.- Con la Embajada hablamos sobre eso.

 

Fidel.- Sí, como siempre, te agradezco mucho esa deferencia, ese honor, si vas allí, creo que ayudaría mucho a...

 

Fox.- Me acompañas a la comida y de ahí te regresas.

 

Fidel.- Y de ahí cumplo sus órdenes: me regreso.

 

Fox.- Fidel, te agradezco muchísimo.

 

Fidel.- Muy bien, Presidente.

 

Fox.- Nos van a salir bien las cosas así.

 

Fidel.- Yo pienso que sí, y le doy las gracias...

 

Fox.- Bueno, igualmente y que pases buena noche.

 

Fidel.- ...Por su deferencia y por buscar una fórmula que sea honorable y aceptable.

 

Fox.- Sí, yo creo que lo es y te lo agradezco.

 

Fidel.- Muy bien, muy bien, le deseo mucho éxito.

 

Fox.- Buenas noches.

 

Fidel.- Buenas noches.

 

 

 

 

 

Declaración del presidente Fidel Castro (segunda parte) 

 

La Habana, Cuba.- Lunes 22 de abril de 2002 

 

El señor Presidente de México había dicho la última palabra. Era mi derecho incuestionable participar en esa conferencia convocada por Naciones Unidas y no por el señor Bush. Pero yo no podía viajar a Monterrey contra la voluntad expresa del Presidente del país sede; tenía que resignarme a usar los seis minutos que me correspondían, y marcharme después de almuerzo, o antes, si lograba adelantar el turno número 30 que me correspondía según sorteo, entre otras razones porque no había podido asegurar mi presencia con anterioridad, a fin de evitar la inmediata movilización de la jauría de terroristas y matones ya mencionados, que desde territorio norteamericano son organizados y pagados para eliminarme físicamente cada vez que viajo a un evento internacional.

 

Debo añadir que a mi llegada a Monterrey el señor Fox no se apareció por el aeropuerto, como había prometido, sin que yo se lo solicitara en lo absoluto. Ni siquiera realizó una llamada telefónica para un saludo de cortesía. En nada me preocupó el asunto. No siento apego alguno por protocolos y cortesías.

 

Disfrutaba, en cambio, de un singular consuelo. A la vez que se me ordenaba partir de inmediato después de almuerzo, en dos ocasiones me anunció que recibiría el inmenso honor de sentarme a su lado, para el mundanal disfrute de un delicioso cabrito.

 

No podía, sin embargo, retirarme de la Cumbre sin la menor explicación. Nunca hice tal cosa en ninguna de ellas. El señor Presidente de Estados Unidos podría suponer que Cuba temía sentarse, con la frente en alto, ante su poderosa y augusta presencia.

 

En la Cumbre de Río de Janeiro en 1992, su propio padre tuvo el gesto encomiable, por lo inusual, de entrar deliberadamente en la sala minutos antes de mi turno, escuchar ecuánime mis palabras, e incluso aplaudir tanto él como su delegación al concluir las mismas. Un viejo refrán popular afirma que lo cortés no quita lo valiente.

 

Nadie, en nuestro país, en México o en cualquier otra parte, habría comprendido tan extraña retirada. Para explicarla, dije sólo tres líneas:

 

“Les ruego a todos me excusen que no pueda continuar acompañándolos debido a una situación especial creada por mi participación en esta Cumbre, y me vea obligado a regresar de inmediato a mi país.”

 

No podía decir menos, ni decirlo con más cuidado. Olvidé totalmente el cabrito. Salí de la sala y me reuní con el Presidente de Colombia breves minutos para intercambiar sobre las gestiones de paz en ese país. Me dirigí luego a despedirme del Secretario General de la Organización de las Naciones Unidas que, como es lógico, había sido informado de lo ocurrido desde el día anterior por nuestro Embajador en esa institución. Con él me esperaban, en evidente actitud solidaria, Olusegun Obasanjo, Presidente de Nigeria, y Thabo Mbeki, Presidente de Sudáfrica. Salgo. Bajo por una escalera automática. Frente a la misma, en los balcones interiores y áreas laterales, numerosos empleados mexicanos, de Naciones Unidas y participantes de otros países en el evento aplaudían en gesto de solidaridad. Un tumulto de periodistas se movían agitadamente tomando fotos, filmando, esperando alguna declaración. No dije una palabra. Así abandoné el edificio.

 

No había dejado atrás ninguna complicación insoluble. Mis últimas palabras al concluir la intervención, fueron:

 

“Al frente de la Delegación de Cuba queda el compañero Ricardo Alarcón de Quesada, Presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular, incansable batallador en la defensa de los derechos del Tercer Mundo. Delego en él las prerrogativas que me correspondían en esta reunión como Jefe de Estado.

 

“Espero que no se le prohíba participar en ninguna actividad oficial a las que tiene derecho como Jefe de la Delegación cubana y como Presidente del órgano supremo del poder del Estado en Cuba.”

 

Allí estaba, al alcance de los anfitriones, una solución bien sencilla. Aceptar la presencia de Ricardo Alarcón, Jefe de la Delegación en las reuniones oficiales de la Cumbre, y no se habría vuelto a hablar del incidente. Faltaba sólo un mínimo de visión y sentido común. No sé si la soberbia, la arrogancia y el espíritu aventurero del consejero áulico del presidente Fox, o la prepotencia de Bush, impidieron esa salida decorosa.

 

Yo estaba todavía en ayunas a esa hora. Marché hacia el hotelito donde me albergaba.

 

Allí había invitado para almorzar a Hugo Chávez, amigo entrañable, que se vio envuelto también en una intervención azarosa e interrumpida por el ilustre anfitrión mexicano al hablar en nombre del Grupo de los 77 y de su propio país. El fraternal y relajado encuentro se prolongó durante horas con intercambios sobre variados temas, tres semanas antes del abortado golpe fascista contra la revolución bolivariana. Fue un almuerzo no suculento pero agradable, con tortillas mexicanas, frijoles refritos y otros platillos tradicionales del país hermano, que a mí me parecieron más deliciosos que cualquier cabrito.

 

Me había olvidado por completo de la hora y de la orden perentoria de marcharme precipitadamente después de almuerzo. Mientras tanto, Bush esperaba impaciente desde hacía horas en El Paso —ubicado en la actual frontera de Estados Unidos con México desde la invasión de 1846, cuando al país le arrebataron más de la mitad de su territorio— la noticia de que tan inoportuno participante se había marchado de México. Nadie del protocolo se acordó o quiso molestar al disciplinado y obediente, aunque olvidadizo huésped, que al fin y al cabo, se marchó a las 5:00 p.m. de Monterrey. Al parecer, Bush, cansado de esperar, recibió permiso o decidió por su cuenta despegar o corría riesgo de llegar tarde a la cena.

 

Alguien parqueó su aeronave junto al viejo IL-62 de Cubana. Al pasar en su carro, con gesto amistoso, saludó a la tripulación cubana que me esperaba ya en lo alto de la escalerilla. Por mi parte, ajeno a tales peripecias, me despido de Chávez, tomo el carro, y con mi pequeña caravana me dirijo al aeropuerto. Pasamos bajo la avenida que conduce al mismo, y accedimos a esa vía por donde acababa de cruzar la cola de la enorme caravana de Bush. Después de todo, ambos estuvimos a unos metros de distancia en Monterrey. Al despegar nuestra nave, la tarde era radiante y bella.

 

En la ciudad sede quedaba nuestra delegación, encabezada por el presidente de nuestra Asamblea Nacional, acompañado por nuestro Ministro de Relaciones Exteriores. La lógica indicaba que no habría más problemas. ¿Se excluiría a Ricardo Alarcón de los eventos de la Cumbre? ¿Se le admitiría o no en el convivio que tendría lugar al día siguiente, después del discurso en que el ilustre Presidente de Estados Unidos “muy democráticamente” duplicaría sin interrupción alguna el tiempo asignado a los demás mortales que asistían a la conferencia como Jefes de delegación? Aunque nos parecía absurda, torpe e improbable tal exclusión, les encomendé la tarea, en ese caso, de explicar la verdad pero sin hacer uso ni mencionar siquiera el contenido y la existencia de la conversación sostenida entre Fox y yo, cuyo carácter personal deseaba mantener a toda costa, y destinarla a los archivos de la Revolución.

 

Constituyó un mal síntoma que el señor Castañeda se precipitara en afirmar esa tarde que el protocolo era el protocolo y que no sería violado, urdiendo como siempre pretextos para cumplir los compromisos contraídos con el gobierno de Estados Unidos y ocultar la verdad. Minutos antes de la reunión se le comunicó al compañero Alarcón que no tendría acceso alguno a la misma. Tal como se había decidido, el jefe de nuestra delegación explicó en numerosas conferencias de prensa la verdadera causa de mi ausencia. Entre otras cosas, expresó:

 

“Ayer el canciller Castañeda, en varias oportunidades en su reunión con la prensa, manifestó que no había habido ninguna gestión de ningún funcionario autorizado en el sentido de poner cortapisas a la participación de Cuba y sugirió varias veces que fuera Cuba la que explicara lo que había sucedido, porque él no tenía elementos. Tengo que decir que las declaraciones que él formuló son fundamentalmente falsas.”

Y agregó:

“No solamente funcionarios autorizados, sino yo diría que personas muy autorizadas del gobierno de México nos comunicaron, antes de la conferencia, las presiones de que eran objeto de parte del gobierno de Estados Unidos para que Cuba no participase en la conferencia y para que específicamente no estuviese encabezada por el Presidente del Consejo de Estado, el compañero Fidel Castro.”

 

“Castañeda sabe que nosotros lo sabemos y que nos era muy fácil explicarlo; pero que si no lo hemos hecho hasta ahora es porque tratamos de ser constructivos y de persuadir a las autoridades mexicanas de que era lo más conveniente para todos encontrar una solución honorable, adecuada, que ya es imposible, puesto que tuvo lugar una reunión de la cual ha sido excluida arbitraria e ilegalmente una delegación, que no ha sido invitada, que es la de Cuba.

 

“Dicen que las reglas de Naciones Unidas y las reglas del país anfitrión son diferentes. No, ciertamente, yo no soy Jefe de Estado; pero soy la única persona que está en Monterrey en quien el Jefe de Estado delegó su representación y es el único Jefe de Estado que en Monterrey fue arbitrariamente excluido de participar en el retiro.

 

“No es cierto que Cuba podía estar representada por su Jefe de Estado, porque se le pidió, de modo muy claro, muy categórico, que, por favor, se marchase lo antes posible de México."

 

Por su parte, nuestro Canciller, por vía telefónica, en su alocución a la Mesa Redonda de la televisión cubana en la tarde del día 22, expresó lo siguiente:

 

“Cuba sabía de las presiones que, previo a la conferencia, había estado haciendo sobre el gobierno mexicano el presidente Bush. El presidente Bush amenazó con que no vendría a la cumbre si en ella participaba el compañero Fidel.”

 

“Se había producido la invitación del Comité Preparatorio creado por la Asamblea General de Naciones Unidas en una resolución, la carta que se acaba de dar a conocer de los dos embajadores, y después se produjo la invitación oficial del presidente Fox.”

 

“Después se le solicitó al compañero Fidel que no viniera a la Cumbre, como era su derecho como Jefe de Estado de un país miembro de Naciones Unidas que tenía ya la invitación del Comité Preparatorio de Naciones Unidas para participar en una conferencia en la que Cuba había desempeñado un papel importante en su convocatoria.”

 

“Esa es la realidad histórica, se le pidió que no participara, y se lo pidió —como ya dijimos— una persona muy autorizada en el gobierno de México para hacer una solicitud de esa magnitud. Se le pidió que no viniera, y ante la posición firme de Fidel, que defendió el derecho de Cuba a estar soberanamente presente en esta reunión, entonces le pidieron que fuera sólo en la mañana del jueves, y que, inmediatamente después del almuerzo que ofrecería el gobernador del Estado, se retirara.”

 

“El compañero Fidel estaba en la necesidad y el deber de explicarles a los delegados, y lo explicó cuidadosamente y dijo realmente la razón que le impedía estar allí, pero con discreción y con cuidado. Y planteó una solicitud que podía haber sido atendida y que tenía realmente una lógica, y era que el compañero Alarcón, presidente de nuestra Asamblea Nacional, participara en las demás actividades de la conferencia.”

 

“Ha habido, realmente, una incapacidad de comprender este razonamiento, y una incapacidad para aceptar una solicitud razonable.”

 

Castañeda desmentía frenéticamente las palabras de Alarcón y de Felipe.

 

En conferencia de prensa el 21 de marzo, a la pregunta de un periodista si el gobierno de México pidió o sugirió al de Cuba que el Presidente cubano ajustara su agenda para no encontrarse con el presidente Bush, Castañeda respondió:

 

“De ninguna manera, en ningún momento ningún funcionario autorizado del gobierno de México le hizo un planteamiento de esa índole, o de cualquier otra índole que pudiera semejársele, al gobierno de Cuba, a las autoridades cubanas”.

Ante la insistencia de la prensa, Castañeda respondió:

 

“No hubo ninguna presión, influencia, gestión, solicitud, sugerencia, insinuación. Si tuviera mi diccionario de sinónimos, seguiría, pero pues de memoria quizá no se me ocurran muchas más; pero si a usted, Blanche, se le ocurre una, plantéemela y le doy la misma respuesta.

 

Ante el programa de televisión “Zona abierta”, Castañeda reiteró:

 

“No hubo en ningún momento presión por parte de ningún funcionario mexicano a Fidel Castro, para que se fuera antes de lo previsto.”

 

El señor Fox, el 22 de marzo en conferencia de prensa conjunta con Bush, al preguntársele por las presiones para excluir a Castro, dijo: “No hay tal. El señor Fidel Castro hizo su visita a México, a la conferencia de la ONU, estuvo aquí, participó y se regresó a Cuba. ¡No hay más! Así de sencillo.”

 

En entrevista concedida a Joaquín López Dóriga, y publicada en el diario La Jornada, al preguntarle si era cierto que Fidel Castro se fue, primero, porque su gobierno dijo que no viniera; y, segundo, porque cuando estuvo aquí usted le dijo que se fuera, Fox respondió: “No, que yo sepa, para nada. Sería interesante, oportuno, que nos señalaran de dónde salió este asunto; creo que Fidel Castro tiene la suficiente madurez, lleva tantos años gobernando, no creo que a él cualquier cosa como ésta le impidiera su libertad y su voluntad. Castro estuvo aquí en Monterrey, participó en el congreso, en la reunión de la conferencia de las Naciones Unidas, y después decidió irse. Nadie lo obligó a irse.”

 

En declaraciones a la televisión azteca el 24 de marzo, al preguntársele qué había ocurrido conmigo, respondió: “Así como fue de repentino su aviso de llegada y su llegada, que llegó por la noche del día anterior, así fue su salida. Simple y sencillamente, vino, dio su discurso y presentación, se le recibió con todas las cortesías en el aeropuerto, lo saludé a su llegada, igual que a todos los demás, me despedí de él y se fue. Así de sencillo. ¿Qué pasa, qué hay detrás? No entiendo.”

 

Bush, por su parte, afirmaba beatíficamente que Estados Unidos no había ejercido presión alguna sobre México.

 

Todos mentían a diestra y siniestra.

 

Si Castañeda hubiese abierto el diccionario de sinónimos donde debía, se habría encontrado con que mentir equivale a: engañar, embustir, trapalear, embrollar, tramar, faltar a la verdad, novelar, falsificar, fingir, simular, fantasear, adulterar, trapacear, dar gato por liebre, ocultar, burlar, timar, embaucar, cascabelear, etc., etc., etc.

 

La credibilidad de nuestro país fue puesta en duda. De acuerdo con una encuesta, casi la mitad de los mexicanos habían sido inducidos a desconfiar de la veracidad de Cuba.

 

En el editorial de Granma del pasado 26 de marzo se advirtió: “Cuba posee pruebas irrebatibles de todo lo ocurrido que barrerían cualquier duda. Ha preferido abstenerse de usarlas, porque no desea perjudicar a México, no desea lesionar su prestigio, no desea en lo más mínimo crear desestabilización política en ese hermano país.

[...]

 

“De alguna forma, por el honor de México, debe ponerse fin a tales ofensas y agresiones al pueblo cubano. Que no se obligue a Cuba a presentar las pruebas que poseemos.”

 

Dicho editorial concluye afirmando:

 

“No pedimos otra cosa que el cese de las provocaciones, insultos, mentiras y macabros planes del señor Castañeda contra Cuba. De lo contrario, no quedará otra alternativa que divulgar lo que no hemos querido divulgar y hacer polvo sus falsos y cínicos pronunciamientos, cueste lo que cueste. ¡No lo dude nadie!”

 

La palabra desestabilización se empleó porque el aventurero canciller mexicano arrastró en su perfidia nada menos que al Presidente de México. No podían usarse nuestras pruebas sin implicarlo. Tal vez esto los condujo al error de creer que nos resignaríamos al golpe sin que se destapara la caja de Pandora. Un país bloqueado por el gigante que hoy inspira tanto miedo y amenaza al mundo con sus mísiles y bombarderos, cuyos gobiernos arbitrarios además incluyen de forma cínica y calumniosa a nuestra Patria entre los países que apoyan el terrorismo, no podía atreverse a tanto.

 

Mas, ni aun así deseábamos sacar a la luz nuestras pruebas. Guardamos silencio hasta casi más allá de lo que permitían la ética y la verdad. Faltaba, sin embargo, la gota que colmó la copa.

 

El miércoles 10 de abril, el trasnochado y abyecto Judas que preside el Uruguay, asumiendo el inglorioso papel de lacayo que venía desempeñando la República Checa, presentó ante la Comisión de Derechos Humanos el engendro contra Cuba, concebido y fraguado con Washington por el canciller Castañeda.

 

El 15 de abril, la Presidencia de México emite un comunicado oficial donde informa que México votará a favor del proyecto presentado por Uruguay.

 

Era una decisión conocida por nosotros varios días antes. Respondía a un acuerdo concertado con Estados Unidos.

 

Lo más grotesco es que hasta se nos quiso sobornar y comprar nuestro silencio sobre lo ocurrido en Monterrey. En medio de los dramáticos acontecimientos que tenían lugar en Venezuela, cuando la vida de Hugo Chávez corría mortal peligro y todo parecía liquidado, el Embajador de México en Cuba transmitía, la tarde del 13 de abril, aproximadamente 38 horas antes del comunicado oficial del 15, un mensaje del gobierno mexicano prometiendo que Petróleos Mexicanos podría asumir los suministros venezolanos que dejaría de entregar PDVSA.

 

Nos repugnaba la cínica maniobra de engaño con la que pretendían neutralizar nuestra protesta contra la fechoría que iban a cometer en Ginebra. El gobierno de México siempre se opuso sistemáticamente a que Cuba recibiera beneficio alguno de acuerdos como los de San José y otros. Le dimos fríamente las gracias y no mostramos el menor interés por la hipócrita oferta.

 

La promesa de no auspiciar, promover, ni apoyar una resolución contra Cuba, tanto de Castañeda como del presidente Fox durante su visita a Cuba, había sido vilmente traicionada.

 

Puede ocurrir todavía que algunos de los que me escuchan digan: muy bien, todo está explicado de forma aparentemente lógica y articulada, pero ¿quién garantiza que Castro, considerándose un émulo de Shakespeare, no haya inventado este drama? Para los que así piensan, les ruego escuchen durante unos minutos la grabación donde constan las palabras precisas, con el tono y énfasis exactos de las voces de Fox y mía.

 

Los presentes en esta conferencia, si lo desean, pueden llamar de inmediato a Fox y Castañeda. Preguntarles si existió o no esta conversación el 19 de marzo entre las 11:30 y las 11:50 de la noche aproximadamente, si lo reconocen y si son o no exactas estas palabras. Si se probara que tal conversación no tuvo nunca lugar, y que éstas no son las palabras del Presidente Fox, me comprometo a renunciar de inmediato a todos mis cargos y responsabilidades como dirigente del Estado y de la Revolución cubana.

 

No tendría cara para seguir dirigiendo este país.

 

Me gustaría, en cambio, que los autores de tantas mentiras y del colosal embuste con el que quisieron manipular y embaucar al pueblo mexicano y a la opinión pública mundial, fuesen capaces de reaccionar con el mismo sentido de la dignidad y el honor.

 

Los pueblos no son masas despreciables a las que se puede engañar y gobernar sin ética, pudor ni respeto alguno.

 

Por decir estas verdades, las relaciones diplomáticas se podrán romper, pero los vínculos fraternales e históricos entre los pueblos de México y Cuba serán eternos.

 

 

 

APIA: México

 

Respuesta Textual de Presidencia Mexicana a Cuba

 

La Presidencia de la República respondió en voz del Rodolfo Elizondo a las declaraciones hechas por Fidel Castro, Presidente de Cuba

 

Ciudad de México (22 abril 2002).-Los Pinos.

 

Con relación a la información divulgada hoy por el Jefe de Estado de Cuba, el Gobierno de México hace las siguientes precisiones:

 

 1. El Gobierno de México aclara que la conversación indebidamente divulgada por el Presidente de Cuba, habla por sí misma, ya que el Presidente Fox en ningún momento le pidió a su contraparte que no asistiera a la Cumbre de Monterrey, a pesar de los problemas de seguridad y logística que implicaba un anuncio de último minuto.

 

2. El Gobierno de México considera inaceptable que las autoridades cubanas hayan violado la privacidad de la conversación entre ambos Mandatarios, rompiendo con ello un acuerdo de confianza y de buena fe.

 

3. El Gobierno de México no graba ni divulga el contenido de conversaciones, mucho menos las previamente pactadas como privadas.

 

4. Como la misma grabación cubana muestra, el Presidente de Cuba aceptó las modalidades de participación convenidas, mismas que en cualquier momento y en todo su derecho, hubiera podido rechazar. Al término de la conversación, ambos Mandatarios se despidieron "como amigos".

 

5. Como se demuestra en la conversación, México no recibió sugerencia o presión alguna que condicionara la participación del Presidente de Cuba en Monterrey. El Presidente Fox se limitó a pedirle a su contraparte cubana la mínima cortesía para con los demás invitados, del mismo modo que solicitó a los otros participantes la misma cortesía para con el Presidente cubano.

 

6. Por el contrario, el único gobierno que ejerció presión sobre México para determinar su voto en Ginebra sobre la situación de los derechos humanos en Cuba, fue el de La Habana.

 

7. Los términos de la relación entre México y Cuba son determinados exclusivamente por los mexicanos. Es inadmisible que el gobierno de La Habana siga buscando inmiscuirse en debates internos de nuestro país, que sólo competen a los mexicanos.

 

8. El Gobierno de Cuba hace evidente que la democracia impera hoy en México. Es cierto que en México los críticos del gobierno tienen acceso a los medios masivos de comunicación para criticar al régimen. Es cierto que en México hay partidos de oposición que discrepan de la postura del gobierno.

 

Es cierto que en México hay separación de poderes y un Congreso independiente que le exige determinadas posturas al Ejecutivo. Es cierto que lo opositores del Gobierno mexicano pueden viajar libremente a Cuba y reunirse con quienes ellos deseen. Es cierto que México está abierto al escrutinio externo en derechos humanos y le da la bienvenida. Es cierto que en México, como en la mayoría de las democracias del mundo, la grabación de conversaciones telefónicas sin el conocimiento y consentimiento de las partes está prohibida. En Cuba hoy nada de esto es cierto. Los mexicanos lo lamentamos.

 

El Gobierno de México, independientemente de anécdotas y episodios como este, continuará con sus relaciones diplomáticas con la República de Cuba, con el mismo respeto que a México le merecen todos los países con los que mantiene relaciones.

 

Frente a la mentira y a la ofensa externas, es momento de unidad de todos los mexicanos, por encima de ideologías e intereses partidistas.

 

 

 

 

Curas Norteamericanos Pederastas

 

EL MAXIMO REPRESENTANTE DE LA IGLESIA CRISTIANA EN ESTADOS UNIDOS PIDIO DISCULPAS

 

 

La mayoría de los casos fueron arreglados en negociaciones secretas. Pero una investigación del diario "The Boston Globe" hizo público el problema. Muchos de los sacerdotes siguen en la Iglesia.

 

The Boston Globe. ESPECIAL PARA CLARIN.

 

      Bajo un extraordinario manto de secreto, la arquidiócesis de Boston, Estados Unidos, trató en estos últimos 10 años de llegar a arreglos judiciales por las denuncias presentadas en contra de por lo menos 70 sacerdotes por abuso sexual de menores, según una investigación realizada por un equipo del diario TThe Boston Globe.

 

      En el campo público, el Globe descubrió registros judiciales y demás documentos que identifican como autores de actos de pedofilia a 19 sacerdotes actualmente en funciones y otros retirados. Cuatro de ellos ya fueron acusados penalmente por abuso sexual, incluyendo al ex sacerdote John Geoghan. Otros dos están a punto de ser incriminados.

 

      De todos modos, estos casos representan nada más que a una parte de los sacerdotes cuyos casos fueron tratados en negociaciones privadas que nunca llevaron a las partes a un tribunal, según entrevistas con muchos de los letrados involucrados.

 

      Un solo estudio de abogados logró acuerdos financieros para sus clientes luego de negociar con 45 sacerdotes y 5 hermanos de distintas ordenes religiosas, según el principal letrado que participó de estos casos, Roderick MacLeish Jr.

 

      Si bien estos arreglos son secretos, sí son públicos los registros anuales de la Iglesia, que incluyen una lista con los lugares en donde están cada uno de los sacerdotes. A partir de esta lista, el Globe creó una base de datos para seguir el rastro sobre los destinos del clero. Estos datos muestran claramente que muchos sacerdotes se vieron implicados en casos de abuso sexual y debieron llegar a arreglos.

 

      Esta base de datos permitió identificar a 102 sacerdotes que fueron removidos de las parroquias en donde prestaban servicios por enfermedad u otros motivos, entre principios y mediados de la década del 90. Según se desprende de los registros públicos, del testimonio de los abogados que participaron de estos casos y, en algunos casos, de los propios acusados, la arquidiócesis llegó a arreglos judiciales por abuso sexual en nombre de, por lo menos, 30 de esos sacerdotes.

 

      Aún si no más de 70 sacerdotes acusados de pedofilia debieron llegar a arreglos judiciales en la década pasada, esa cifra significa una importante merma para la capacidad de la Iglesia para llenar todas las vacantes de las Iglesias. La arquidiócesis de Boston cuenta hoy con nada más que alrededor de 650 sacerdotes activos.

 

      En las entrevistas con abogados mantenidas sobre este tema en los últimos meses, la mayoría de ellos admitió que el principal objetivo de la Iglesia es evitar el escándalo público a toda costa. De hecho, el arzobispo Bernard Law, que desea terminar con esta "crisis de abusos sexuales", contrató a algunos de los empresarios y abogados más destacados de Boston, para que lo ayuden a llegar a un arreglo en las demandas judiciales presentadas, colaboren en todo lo que tenga que ver con ubicar a las víctimas y ayuden a que la ciudadanía recupere la confianza en la Iglesia.

 

      El arzobispo Law pidió también el asesoramiento de destacados católicos, incluídos banqueros, políticos y ejecutivos expertos en relaciones públicas, muchos de los cuales se reunieron ayer en su casa.

 

      Law pidió ya a uno de los principales litigantes, Robert Popeo, que dé comienzo a las conversaciones para llegar a acuerdos, de modo de acelerar el proceso y poner fin así a las numerosas demandas presentadas.

 

      Entre los asesores de Law figuran Jack Connors Jr., fundador de la empresa de publicidad Hill, Holliday, Connors, Cosmopulos Inc.; William Bulger, presidente de la Universidad de Massachusetts; John Hamill, CEO del Sovereign Bank New England; y el reverendo William Leahy, presidente del Boston College.

 

      El máximo representante de los obispos católicos romanos dentro de Estados Unidos, Wilton Gregory, expresó ayer su "profundo pesar" por estos casos. "Entendemos que sus hijos sean su bien más preciado. Son nuestros hijos también y pedimos perdón a las víctimas, a sus padres y a todos sus seres queridos por esta falla en nuestras responsibilidades pastorales".

 

      La conferencia de los obispos no fija políticas para la Iglesia. Cada obispo opera de forma independiente, por la autoridad de Roma

    

 

 

Piden Sustitución De Cúpula Empresarial Venezolana

 

Caracas, 22 abr (PL) La sustitución de la cúpula de la organización empresarial venezolana fue solicitada hoy por algunos de sus miembros por haber apoyado el fallido golpe de Estado contra el gobierno.

 

La directiva de la Federación de Cámaras de Comercio (Fedecámaras), encabezada por Pedro Carmona Estanga, designado presidente por los golpistas, participó en el paro nacional que precedió a la asonada.

 

Posteriormente, avaló el decreto firmado por Carmona como presidente provisional de la República, en el cual se disolvieron los poderes públicos y se instauró la represión contra funcionarios electos por el voto popular.

 

Carmona se encuentra en prisión domiciliaria, medida adoptada con un carácter tan benévolo que le permite realizar declaraciones a la prensa, mientras su cargo en Fedecámaras fue ocupado por Carlos Fernández, también implicado en el plan.

 

Sin embargo, una serie de dirigentes empresariales inició un movimiento para solicitar elecciones anticipadas que permitan designar la nueva directiva de la instancia patronal.

 

Entre ellos, se cuenta a Miguel Pérez Abad, presidente de la Federación de Industrias (Fedeindustrias), así como sectores empresariales de los estados Bolívar, Apure, Táchira y Anzoátegui.

 

Ellos cuestionan el papel político opositor asumido por la organización patronal y reclaman una concertación con el gobierno nacional para avanzar en el desarrollo económico del país.

 

Por otra parte, específicamente en Anzoátegui, radica la sede principal de la empresa Venoco, supuestamente asociada con una transnacional norteamericana, cuyo propietario Isaac Pérez Recao, aparece complicado en el intento de golpe.

 

Pérez es jefe de Pedro Carmona, el efímero presidente del gobierno provisional y uno de los ejecutivos de Venoco, y se ocupa, según todas las versiones, de traficar en armamento de procedencia israelí.

 

Su empresa, además, intentó sin éxito obtener un financiamiento de 100 millones de dólares del Estado para cerrar un negocio con firmas foráneas relativo a la participación de una eventual apertura petrolera.

 

La negativa de Chávez a esas pretensiones, según las informaciones difundidas, tuvo mucho que ver con la participación de Pérez y de Carmona en la asonada que trató de liquidar el proceso de cambios en Venezuela.

 

 

 

Otra Vez Los Militares  

Por Miguel Bonasso .- Pagina/12 .-  21/04/02

 

      El golpe frustrado contra el presidente Hugo Chávez volvió a introducir en la agenda latinoamericana un tema que parecía confinado a los años setenta: el papel de los militares, tanto para contener la protesta social como para frenar o revertir cambios estructurales que intenten establecer gobiernos de raigambre popular.

 

(Como ocurrió con el mandatario chileno Salvador Allende en 1973 y con el líder venezolano en estos días.) Y junto con esta preocupación, más que justificada por la historia regional, el temor de que Washington pudiera propiciar el retorno de las legiones para desalojar a los gobiernos que no se doblegan a sus dictados. En Argentina, la intentona golpista de la patronal venezolana Fedecámaras resonó con mayor intensidad que en otras latitudes, no sólo por las heridas aún abiertas de la última dictadura militar, sino por las informaciones -desechadas con ligereza por algunos comentaristas- sobre contactos non sanctos entre generales y banqueros y por el temor de que la represión sangrienta y generalizada sea la única respuesta de los que mandan para contener el desborde del conflicto social. Un desborde que puede estar a la vuelta de la esquina si los indicadores económicos siguen precipitándose al vacío.

 

      Un pensamiento algo mecanicista podría suponer que la reversión del golpe antichavista y sus onerosas consecuencias diplomáticas para Estados Unidos, España, Colombia y el FMI (que se apresuraron a congratular a los golpistas) habrían desalentado a los Carmona Estanga vernáculos, pero no hay que apresurarse a festejar. A este cronista le bastó una conversación con un importante empresario argentino enrolado en lo que solía llamarse "la derecha liberal" para advertir que el fracaso de Fedecámaras no alcanzó a desalentarlos. Su especulación es sencilla: habrá presión para aumentar los ingresos, se producirá entonces la clásica carrera entre salarios y precios y la hiperinflación se abatirá sobre un país que ya está al borde del colapso por la prolongada recesión, la dilución del Estado y el quiebre del sistema financiero.

 

      "Entonces -dijo el empresario- el inútil que nos desgobierna se caerá solo y habrá llegado la hora de reemplazarlo por alguien serio, como (Ricardo) López Murphy. Que imponga orden." Ni a este empresario ni a otros parece preocuparles mucho el fracaso vertiginoso de López Murphy, que no alcanzó a estar quince días como ministro de Economía de Fernando de la Rúa. Piensan que aquel fracaso no fue producto de un rechazo social, sino de una conspiración de ciertos políticos agazapados en el Parlamento. Y descuentan, como lo descontó Pedro Carmona en sus quince minutos de fama, que un regreso del economista de los bigotes castrenses ya no tendrá como contraparte esa molestia que es el Congreso. Y mucho menos, desde luego, los piquetes y las cacerolas del parlamento callejero.

 

      El empresario puede ser más o menos representativo, pero hay algo indudable: todos los que proponen una solución encabezada por economistas o empresarios neoliberales saben que no disponen en sus alforjas ni siquiera de baratijas y vidrios de colores para recuperar la confianza de la clase media y alejarla de su peligrosa cercanía con los desocupados. Les pasa algo parecido a lo que siempre le reprocharon a la izquierda: diagnostican con acierto las burradas que perpetra día a día el gobierno de Eduardo Duhalde pero carecen de una oferta atractiva para construir un Berlusconi local. De allí que piensen todo en términos represivos y antidemocráticos. Y algunos, los más audaces, vuelvan los ojos nostálgicos hacia las legiones.

 

      Por su parte, Duhalde, como Isabel Perón en 1975, profundiza sus medidas antipopulares, beneficia a los bancos y a los grupos empresarios más concentrados y no logra, a pesar de todas esas pruebas de amor, que el establishment (nacional e internacional) lo vea de un modo distinto al que lo califica privadamente en sus cenáculos: como el jefe de "la banda bonaerense", el vacilante e imprevisible chofer de un gobierno lumpen.

 

      No hay, por tanto, ningún parentesco con el caso venezolano. A Chávez no quisieron derribarlo por sus errores -como ha dicho el coro de observadores de la prensa mundial- sino por sus aciertos. Entre los que sobresalen tres: la profunda reforma política que otorga un nuevo protagonismo a la base social, la decisión constitucional de no privatizar la petrolera estatal y el impuesto progresivo a la tierra improductiva que ha encendido el odio de la ociosa oligarquía venezolana.

 

      Los golpistas se tropezaron allí con la evidencia de que millones de venezolanos pobres estaban dispuestos a pelear por el líder que eligieron y en el que siguen creyendo y con un sector muy fuerte de las Fuerzas Armadas que defendió al presidente constitucional por distintas razones. Algunos oficiales lo hicieron porque son "bolivarianos" y "chavistas", muchos otros (posiblemente la mayoría) porque son "legalistas", "constitucionalistas" que responden a una tradición democrática y tolerante que distingue a la milicia venezolana de otros ejércitos del subcontinente. ¿Durará esta correlación de fuerzas? ¿Será puesta a prueba en una nueva intentona?

 

      Deberían evitarse ciertas comparaciones simplistas con el Perón de los cincuenta, según las cuales el golpe frustrado de Venezuela equivaldría a la chirinada antiperonista del general Benjamín Menéndez en 1951 o al bombardeo de Plaza de Mayo en junio de 1955 y, por tanto, "el verdadero golpe", el "definitivo", aún estaría por producirse. Lo cual no significa de ninguna manera que el peligro esté conjurado. A los llamados a la reconciliación nacional formulados por el presidente repuesto, los núcleos duros de la conspiración (como el partido Acción Democrática) han respondido con desplantes que sí se parecen mucho a la respuesta intransigente que los opositores argentinos le dieron al llamado, también conciliador, del Perón de 1955. Y Estados Unidos no ha hecho demasiados esfuerzos para disimular su frustración ante el regreso del mandatario constitucional al Palacio de Miraflores. El peligro, por tanto, está latente y Chávez y su Movimiento Bolivariano deberán afrontarlo con astucia, sin dar excusas a la conspiración con ningún "revanchismo", pero sometiendo a los conspiradores al imperio de la ley. Cualquier actitud "generosa" en este campo puede ser interpretada como muestra de blandura y debilidad. Y sería terrible para toda América latina que un nuevo intento pudiera triunfar.

 

      En Argentina esa derecha liberal, plana, émula de Fedecámaras, que se prepara para trepar a la Rosada con una eventual hiperinflación, debería también sacar algunas lecciones del caso venezolano. Y resignarse a que se desemboque en alternativas democráticas, eleccionarias, ante un eventual derrumbe del gobierno Duhalde. No vaya a ser que se lleve la sorpresa que se llevó el derrocado De la Rúa cuando decretó el estado de sitio y el pueblo salió a la calle a derribarlo. O venga a descubrir que su prédica no seduce a los cuadros medios del Ejército y la Fuerza Aérea, en la medida en que lo hace con ciertos generales todavía comprometidos con el oneroso pasado, que se consideran a sí mismos la última ratio del Estado.

 

 

 

Comunicado del EPR de México

 

Que no nos sorprenda la dirección de la política exterior del gobierno de Vicente Fox, condescendiente e incondicional con el imperialismo, sobre todo con el imperialismo yanqui e intolerante y ladino con los países que no están dispuestos a perder su soberanía, autodeterminación y dignidad.

 

Actitud política que no es más que la continuidad de la política priista, sin la mascarada del nacionalismo revolucionario, que se caracterizó con Salinas de Gortari y Zedillo, al romper con la tradición de asilo político y permitir la actuación de las policías argentina, española y desde luego yanqui, en suelo mexicano, con el fin de repatriar a luchadores sociales que aún confiaban en la solidaridad mexicana, en complicidad con la lucha del imperialismo contra supuestos terroristas.

 

Política exterior cuya congruencia y convicción del gobierno Foxista, se manifiesta en el voto a favor del proyecto de resolución sobre Derechos Humanos en Cuba presentado por Uruguay, (léase, E.U.), pidiendo que se nombre a un representante de la Comisión de Derechos Humanos de la Organización de las Naciones Unidas para cooperar en la aplicación de dicha resolución en la isla de Cuba, y no faltaba más, condenando el bloqueo económico, para continuar con las inversiones mexicanas en la isla, sin tener ya, roces por esta causa con el gobierno de Bush.

 

Y con la manipulación del argumento de equidad, si la visita de representantes de la comisión de D. H. es permitida en otros países sin especificar más, para no dar a conocer en qué otros países no, (Estados Unidos) desde luego, por qué Cuba ha de oponerse, como si bastara este hecho para que los Derechos Humanos dejaran de ser violentados automáticamente por quienes podrían hacerlo.

 

Para ejemplo un botón: México, no sólo ha recibido la visita de la alta comisionada para los Derechos Humanos de la ONU, Mary Robinson, sino también a Kofi Anan, presidente de la ONU, al Sr. Kamarasawi, y ¿en qué ha cambiado la situación de los Derechos Humanos en nuestro país?

 

Con el gobierno del cambio, las desapariciones forzadas continúan, la criminalización de las acciones políticas de los luchadores sociales también y como consecuencia continúan las detenciones de los mismos, la tortura como práctica en la interrogación de supuestos delincuentes no deja de realizarse hasta el grado de provocar la muerte, las amenazas en contra de abogados defensores de los Derechos Humanos se intensifican, la impunidad prevalece, pues a pesar de los medios técnicos y económicos de que está dotada la PGR, y las instancias de procuración de justicia, crímenes como el de la Licenciada Digna Ochoa aún permanecen sin resolver, luego ¿con qué autoridad moral, el gobierno foxista se adhiere a esta recomendación?

 

Hoy, el tan cacareado cambio ha significado hacer transparente la relación de subordinación del gobierno mexicano y los acuerdos que realiza con el imperialismo yanqui, por debajo del agua, como la creación del Comando del Norte, y la participación de la Armada de México en prácticas militares conjuntas con E.U., aunque lo niegue la SDN.

 

Mientras tanto, la izquierda institucional colaboracionista, oportunistas de ayer y ahora que trataron y tratan de satanizar la lucha armada, permanece deslumbrada por sus conquistas dentro del juego de la democracia burguesa ya que les reditúa altos dividendos económicos, políticos y sociales; y la izquierda tradicional, también, a la que aún resta dignidad, trata de reposicionarse retomando las causas del pueblo, aunque todavía tímidamente pues aún el temor de ser asociados por el gobierno con la izquierda radical, arcaica, dogmática y vertical, no le permite empuñar las banderas de la libertad de TODOS los presos políticos y de conciencia en el país, sí, de TODOS, ni denunciar la militarización en TODOS los lugares donde prevalece, ni denunciar TODAS las injusticias, TODAS las irregularidades jurídicas, TODOS los asesinatos por motivos políticos, reduciéndose como siempre a determinados casos sonados, que no los comprometen.

 

Y que decir sobre la manipulación noticiosa de algunos medios de comunicación, empeñados en bloquear la difusión de las demandas y protestas de los movimientos sociales y políticos, empeñados en presentar la imagen de un México bonito pero inexistente en función de la captación de inversiones extranjeras, en donde supuestamente no existen presos políticos ni de conciencia, sólo delincuentes del fuero común o federal, pero también están los periodistas, analistas, conductores de programas televisivos y radiofónicos que a pesar de la presión de la industria de los medios de comunicación, valientemente difunden las injusticias del gobierno foxista, aunque haya algunas que son aún sólo tímidamente denunciadas.

 

Paralela a todas las estrategias de gobierno, continúa la aplicación de otra no menos importante, la de la Guerra de Baja Intensidad (GBI), que produce división entre comunidades campesinas e indígenas, confrontaciones religiosas, disputas por los medios económicos de los programas oficiales asistenciales, fraccionamientos en las organizaciones sociales, políticas y revolucionarias, coptando a elementos proclives al oportunismo y la descomposición, alimentando sus bajos instintos, lo que sirve para pelear por minucias, intrigar, solapar y como última acción ante su incapacidad, terminan por delatar y entregar a luchadores sociales; y estos delatores se ufanan en decir que ellos sí son revolucionarios, se ufanan en decir que van a crear otros proyectos, alimentan el resentimiento y la descomposición de personas que sirven a algunos medios de difusión, son grupos que por su inestabilidad se fraccionan en subgrupos y es cuando aparecen sus verdaderas intensiones de claudicar y diluirse, no sin antes amenazarse de muerte, o sin antes llevarse medios y engañar a personas de buen corazón que les han brindado su confianza.

 

A nuestro partido, lo han calumniado, lo han delatado, amenazado de muerte, acusado de tener esa política, cuando la realidad es que no acostumbramos, no es nuestro método, no es nuestra política, hacerlo de esa manera, pero eso no quiere decir que no demos a conocer las pruebas, los juicios y la condena de los delatores encubiertos.

 

Esta es la estrategia de Fox, que está siguiendo fielmente a Bush, aplicando el neoliberalismo y la Guerra de Baja Intensidad, convirtiéndose en punta de lanza del imperialismo yanqui para seguir con el intento de pisotear la soberanía de los pueblos latinoamericanos y continuar con el bloqueo económico a la hermana República de

República Mexicana a 18 de abril del 2002.

Internet: www.pengo.it/PDPR-EPR/

 

Nueva dirección de El insurgente: www.pengo.it/PDPR-EPR/El-insurgente

 

 

Florida Podría Reemplazar A Vieques

 

Por ROBERT FRIEDMAN

Corresponsal de El STAR

Washington

 

Es posible que la Marina estadounidense proponga la base Eglin de la Fuerza Aérera en la Florida, al igual que el uso de simuladores con avanzada tecnología de computadoras, para reemplazar el área de practica de Vieques para ejercicios de bombardeos.

 

A la vez que advirtió que el Centro de Análisis Naval aún no ha completado su estudio de alternativas a Vieques, un alto oficial del Pentágono reconoció que, °ßFlorida podría ser el área donde al menos parte del bombardeo se efectuaría°®.

 

Las áreas de práctica de Eglin y Pinacastle en la Florida han sido utilizadas por la Marina para bombardeos de practica anteriormente.

La mejor alternativa a Vieques.

 

En un informer de 2000, el Centro de Análisis Naval señaló que Eglin sería la mejor altetnativa a Vieques para bombardeos con munición viva. El nuevo estudio del centro sobre alternativas a Vieques deberá estar listo para finales de mayo, según la Armada.

 

El área de practica de Eglin, con amplio espacio aéreo, se extiende 724 millas cuadradas desde el noroeste del estado. La Marina ha dicho que Eglin puede sostener ejercicios navales grandes y complejos a la vez que sostiene las operaciones de rutina de las escuadras de aviones cazas y fuerzas de operaciones especiales estacionadas allí.

 

En marzo de 2000, los 18 buqyes de guerra, tres submarinos y 65 aviones del grupo de batalla del portaaviones George Washington generaron 1,300 misiones y bombardearon 400 bhombas, 300 de ellas vivas en el polígono de Eglin, según el Coronel de la Fuerza Aérea, Kevin Burns, vice comandante de escuadra aérea 46 the ese cuerpo.

 

Marina emplearía $158 millones en mejoras

 

En una carta reciente al Senador Bill Nelson, republicano por Florida, el Comandante de la Flota del Atlántico Robert Natter le indció los planes de la Marina de invertir $158 millones en mejoras a las facilidades de entrenamiento en Florida y otros estados de la costa atlántica y del golfo en los próximos dos años.

 

El gasto es parte de un programa de $700 millones diseñado para mejorar el entrenamiento militar en toda la nación.

 

Natter mencionó específicamente a Eglin y el área de practica marítima cerca de la isla de Andros en las Bahamas como lugares claves de entrenamiento.

 

°ßLa Estrategia de Recursos de Entrenamiento propone que las facilidades existentes de prueba y evaluación en el Centro de prueba y Evaluación Submarina [en las Bahamas] y la Base Aérea Eglin serían utilizadas para apoyar los requisitos de entrenamiento. Dicha utilización debe proveer a nuestros servicios la oportunidad de aplicar futuras mejores tecnológicas que a su vez nos permitirán la capacidad de ajustar los entrenamientos utilizando un balance en el uso de munición viva y virtual°®, escribió Natter.

 

Lo que esto significa, según el alto oficial del Pentágono, es que la Marina podría simular algunas practicas de bombardeo con blancos generados mediante computadoras.

 

El oficial añadió que en un ejercicio en el que participó recientemente, aviones reales volaron sobre un barco real de la Marina y lanzaron un ataque simulado °ßy nosotros simulamos dispararles nuestros cañones a ellos°®. La simulación ocurrió en una pantalla de computadora que ofrecía imágenes tridimensionales de aviones y barcos.

 

El compromiso de mayo de 2003

 

El presidente George W. Bush y el Secretario de la Marina, Gordon England se han comprometido a finalizar los ejercicios militares en Vieques para el 1ro de mayo de 2003.

 

Pero primero, el meas reciente informe delCentro para Análisis Naval tiene que identificar una o más facilidades de entrenamiento disponibles de inmediato que provean °ßniveles superior o equivalentos de entrenamiento°®, según la ley aprobado por el Congreso el pasado año.

 

El Jefe de Operaciones Navales, Almirante Vernon Clark y el Comandante de la Infantería de Marina, James Jones entonces deben aprobar las nuevas altetrnativas antes de que England las someta ante el Congreso.

 

Mientras que Eglin parece tener la ventaja para los bombardeos cuando la Marina se retire de Vieques, las fasess de desembarcos anfibios y artillería naval de los ejercicios podrían efectuarse en bases en Carolina del Norte, según fuentes navales.

 

En el informe de 2000, el Centro para Análisis Naval señaló bases en las Carolina como Camp Le Jeune, Cherry Point, Dare County y Fort Bragg como posibilidades para ejercicios combinados aéreos terrestres y marítimos.

 

Natter señaló en su misiva que las propuestas de la Flota Atlántica, °•representan una inversión en la preparación a largo plazo de nuestra fuerzas. Si cuentan con los fondos suficiente, la estregia aseguuraría que nuestra nación continúe desplegando nuestros marinos e infantería de Marina completamente preparados para operaciones de combate sostenidas°®.

 

El almirante no mencionó específicamente a Vieques, que ha sido la principal zona de entrenamiento de la Flota, en el contexto de las propuestas. Esta podría ser otra señal de que la Armada en realidad se propone retirarse de la isla municipio el año próximo.

 

 

 

 

¿Hacia Donde Van Las Reformas Al Instituto Politécnico Nacional?

 

 

A tres años de la huelga en la UNAM, es de recordarse que las causas que obligaron al estallamiento de la misma, fue el incremento súbito de las cuotas. Pero  lo que derramó el vaso fue, la Reforma al Reglamento General de Pagos que rige a la UNAM, como institución autónoma  descentralizada del Estado.

 

Actualmente en el IPN, vivimos en éstos días  un proceso similar de reformas a la Ley Orgánica  -necesidad que obedece a los mandatos del ¨ nuevo orden económico ¨ encabezado por los Estados Unidos de Norteamérica para reformar la Educación en México- , que entre otras cosas marca: La gratuidad de la educación en el IPN, la organización estudiantil independiente a la autoridad, la dependencia de la enseñanza media superior, es decir; los CECYTS (antes  Vocacionales) como parte de su ciclo de enseñanza y los objetivos históricos de la Revolución Mexicana.

 

Para justificar las reformas al IPN, la autoridad llevó a cabo su ¨ Toma de Opinión ¨ en la que asegura con 457 opiniones de sus incondicionales; que el instituto será descentralizado (autonomía financiera y administrativa), donde la mayoría de la comunidad politécnica ni enterada está de que exista éste proceso de reformas al instituto y mucho  menos de las consecuencias que traerá.

 

Tales reformas pretenden legalizar los cobros por los servicios educativos que ofrece el IPN a la población y ha no seguir ofreciendo la educación media en sus ciclos de enseñanza y a que la Iniciativa Privada se encargue de otorgar éste tipo de educación con sus respectivas tarifas.

 

El IPN es la conquista histórica de la Revolución Mexicana, fruto anhelado por la revolución como alternativa educativa del Estado que impulsara el desarrollo económico, político, social, cultural, tecnológico y científico del pueblo mexicano y buscara la independencia de nuestra nación.

 

FRENTE DE COLECTIVOS ESTUDIANTILES DEL POLITÉCNICO

COLECTIVOS DE :

UPIICSA,ESE,ENCB,ESIME(ZACATENCO,AZCAPOTZALCO,CULHUACAN)ESIQIE,ESCA,ESM,VOCA 4,VOCA 7(UPE),VOCA 13,VOCA 9.

 

 

 

 
Red De Mujeres En Apoyo Al Pueblo Saharaui

 

 

El pueblo saharaui es "el gran olvidado" de la política internacional.

 

Las mujeres saharuis que tradicionalmente han mantenido una posición activa en su sociedad y que durante más de 20 años están sobrellevando el peso de la organización de los campamentos de refugiados son víctimas directas y masivas de este largo conflicto que nadie parece querer resolver.

 

A lo largo de estos años se han llevado adelante numerosas iniciativas de apoyo.

 

Recogiendo estas iniciativas que de nuevo se hicieron presentes durante la celebración del 4arto. Congreso de Mujeres Saharuis que acaba de celebrarse en los campamentos de refugiados y aprovechando el desarrollo de las Nuevas Tecnologías de la Comunicación y las posibilidades de Internet y las redes de mujeres existentes, hacemos un llamamiento a las ORGANIZACIONES DE MUJERES, a las MUJERES A TÍTULO INDIVIDUAL, a las SECRETARÍAS DE LA MUJER DE PARTIDOS POLÍTICOS, SINDICATOS y  OTRAS INSTITUCIONES, a las ONGs,  a las diferentes organizaciones sociales para que se sumen y participen en esta red.

 

Para exigir a la Comunidad Internacional una posición más firme en el cumplimiento de  las resoluciones de Naciones Unidas en relación al derecho del pueblo saharaui a un referéndum de autodeterminación justo libre y transparente.

 

Para denunciar la VIOLENCIA DE GÉNERO que las mujeres padecen en toda situación de guerra y conflicto y recordar a la Comunidad Internacional la necesidad urgente de resolver la situación de las mujeres y en general a la población saharaui.

 

Para hacer un llamamiento urgente ante la falta de productos básicos de alimentación en los campamentos de refugiados a causa del descenso de las ayudas internacionales recibidas. La situación de penuria hace todavía más difícil la situación de las mujeres saharauis que habitualmente se encargan de la organización básica de los campamentos de refugiados.

 

Para fomentar la cooperación con los campamentos de refugiados con perspectiva de género manteniendo el apoyo a la formación de las mujeres (educación, sanidad, derechos reproductivos, formación profesional, etc.)

 

Para pedir una mayor presencia de las mujeres en los espacios políticos y en las mesas de negociación.

 

En apoyo a la Unión Nacional de Mujeres Saharauis para dar visibilidad al trabajo de las mujeres saharauis tanto en el mantenimiento de los campamentos de refugiados como en la lucha para la celebración de un referéndum justo.

 

La Red de Mujeres Europeas y Latinoamericanas en Apoyo al Pueblo Saharaui  se presentará ante los medios de comunicación en Madrid el próximo jueves 25 de abril a las 11.00 de la mañana en la Sociedad General de Autores  c/ Fernando VI, n-4, Sala Manuel de Falla - Madrid

 

Os pedimos la adhesión a la red a ser posible antes del jueves para presentarla públicamente. Estaremos en contacto y nos coordinaremos a través de una lista de correo electrónico.

 

Para sumaros a la red podéis enviarnos un mensaje a Mujeres en Red

mujeresred@nodo50.org

 

En el asunto del mensaje haced por favor referencia a las mujeres saharauis

 

 

 

Efemérides 22 de Abril

Por Diego

 

1073

Es proclamado en Roma el Papa Gregorio VII.

 

1500

Pedro Álvares Cabral descubre Brasil.

 

1779

En Argentina se establece el fuerte de El Carmen, o Patagones, lo que supone la fundación de la ciudad de Viedma.

 

1811

Decreto de las Cortes de Cádiz por el que se suprime el tormento en el procedimiento penal.

 

1821

El infante Don Pedro, hijo del rey de Portugal, Juan VI, es nombrado Regente de la Corona en Brasil.

 

1836

Batalla de San Jacinto, en la que Sam Houston, con voluntarios de los EEUU, derrota a las tropas mexicanas del general Antonio López de Santa Anna, arrojándolas definitivamente de Texas.

 

1849

En Haití, victoria de los dominicanos, dirigidos por el general Pedro Santana, sobre los haitianos, mandados por Soulouque, el futuro Faustino I.

 

1851

Rafael Carrera toma posesión del cargo presidencial e inicia una dictadura en Guatemala, de carácter clerical y reaccionaria.

 

1862

Ante la decisión francesa de imponer a México la aceptación del emperador Maximiliano, el general español Juan Prim vuelve a embarcar sus fuerzas en Veracruz rumbo a España.

 

1892

Tomás Masón funda Santa Rosa, en la provincia argentina de La Pampa.

 

1915

Inauguración del Teatro Nacional de la Habana, con la ópera "Aida" de Verdi, interpretada por Titta Ruffo.

 

1929

Termina el pleito de Tacna y Arica, origen de las diferencias políticas y fronterizas entre Perú y Chile.

 

1975

El Consejo Superior de las Fuerzas Armadas de Honduras destituye a López Arellano, quien es reemplazado en esta fecha por el coronel Juan Alberto Melgar Castro.

 

1981

El escritor uruguayo Juan Carlos Onetti es galardonado con el Premio Miguel de Cervantes.

 

1981

Huelga de 10.000 mineros, en Chile.

 

1984

Una pastoral firmada por los nueve obispos católicos de Nicaragua, en la que se exhorta al Gobierno a dialogar con la guerrilla, es dada a conocer en todas las iglesias del país.

 

1985

Apertura en Buenos Aires de la vista pública contra nueve miembros de los triunviratos de las primeras juntas militares. Entre ellos figuran Videla, Viola y Massera.

 

1985

El presidente argentino, Raúl Alfonsín, denuncia la existencia de conspiraciones civiles para arrastrar a las fuerzas armadas a un golpe de Estado.

 

1994

Los misioneros españoles en Ruanda obtienen el Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades.

 

1997

Soldados peruanos asaltan la residencia del embajador de Japón en Lima y liberan a 71 de los 72 rehenes que retenía el Movimiento Revolucionario Tupac Amaru (MRTA) desde el 17 de diciembre. Mueren los 14 secuestradores, dos militares y un rehén.