| |
El Poder de los Jóvenes, la Calle, la Escuela (II)
Por Melchor López Hernández
“A la juventud se le estereotipa porque pone en entredicho el supuesto poder de los adultos”, atiza en entrevista con Machetearte Roberto García Salgado, catedrático en la especialidad en Trabajo Social con Jóvenes de la Escuela Nacional de Trabajo Social (ENTS) de la UNAM. La juventud, agrega, es “una necesidad de construir conceptualmente a alguien y a algo que se contrapone a los intereses hegemónicos de los adultos”.
La violencia/drogas contra creatividad e identidad en el cosmos juvenil, son polos analíticos que aborda García Salgado para destejer el mundo mediático/manipulado que embrolla y arrolla las pautas culturales de los jóvenes. Nuestro entrevistado matiza que: “Por virtud de irrefutables símbolos, ritos y por la necesidad de ciertos aspectos geopolíticos y económicos y sociales, la juventud se convierte como en un intersticio entre los dos mundos, el del niño-adolescente y el mundo del adulto. Pero tiene una etapa creativa, critica, coloca entredicho las verdades absolutas frente a lo que esta sucediendo en la realidad social”.
Colaborador de diversas revistas, Roberto Salgado detalla: “Es muy común relacionar la violencia con los jóvenes. Se dice: ‘Los jóvenes desconocen los principios de armonía social’. ‘El joven es retador, rebelde’. Otra idea: ‘Joven=violencia=drogas’. Porque se supone que las drogas son como el demonio ya no bíblico sino social que descompone a los jóvenes y por eso la violencia. La violencia y la delincuencia tienen su condición de territorialidad. Son ubicuidad. Calificativos y adjetivizaciones que pretenden infantilizar al joven y de esa manera establecer el control y el poder sobre esas prácticas que muchas veces no son violentas sino desafiantes a los principios jerárquicos, hegemónicos, valorales del grupo adulto.
“Pero es más fácil calificarlo de violento o de crítico que decir: ‘Estamos frente a una discusión importante’. Y gritamos: ‘Nos están violentando’. ‘Violentan el bien común y la buena moral’. Indudablemente habrá jóvenes violentos como habrá adultos violentos. Pero la violencia dependerá y responderá a circunstancias, condiciones y espacios muy específicos.
“Con este descalificativo (el joven vive una violencia generacional) lo que se trata es de ocultar lo que el joven esta interpelando. Esto crea alarma social que hace que busquemos seguridad a costa de lo que sea. Y si esa seguridad es descalificando a los otros, entonces esa seguridad es válida. Y por tanto los otros deben cumplir el principio de ser los excluidos, los diferentes, los violentos”.
Con una postura analítica, sin concesiones, García Salgado ejemplifica: “Al ser críticos los jóvenes logran poder al mantenerse en sus prácticas culturales. El poder de la expresión, de lo corporal, de ser visibles a los ojos de los demás. Y este ejercicio del poder, de su propia identidad ayuda a que estas practicas culturales den origen a una identidad, a un reconocimiento de alguien que deja de ser diferente para ser considerado parte de. La identidad no es algo que se auto reconozca. Tiene que ser reconocida por el otro ya no sólo como diferentes o como otros que pueden ser amenazantes sino como alguien que también pueda aportar.
“Eso reduce los calificativos y permite más discusión. De allí la importancia de los foros en el que los jóvenes formen parte de ellos. Lograr consenso. Discusión abierta. Incluyente. Tolerante. El principio de la negociación (espacios, prácticas, la expresión, sexualidad). Reconocer y hacerlas útiles. No hacer simulación”.
Catedrático de la Universidad Pedagógica Nacional, Roberto García Salgado concluye: “Los jóvenes no es una condición homogénea, única. Hay que recordar que la juventud es algo construido, armado al interior principalmente de las sociedades urbanas industriales. La juventud no es eso que nos han hecho creer: ‘Una etapa muy hermosa de la vida’. O ‘El resultado de una serie de conflictos internos y circunstancia de personalidad que ponen al sujeto en una condición de rebeldía o de enfrentamiento constante hacia la realidad o hacia el mundo de los adultos o a las normas y las costumbres tradicionales’”
INICIO |
|