Si deseas leer todo el contenido del número actual de Machetearte en una versión de sólo texto (que también puedes imprimir) haz clic aquí.

 
     
 

 

La Escuela de Cultura Popular y la Pedagogía Libertaria

Por Melchor López

Con punch. Con momentos que tocaron la excelencia fue la presentación/inauguración de los cursos y talleres de la Escuela de Cultura Popular (EPC), el pasado sábado. La batuta de la calidad del evento la llevaron los diferentes grupos artísticos que desbordaron esencia, fraternidad, placer. Música clásica, latinoamericana, poesía, teatro, cuento, danza y… pasión, alteridad, reconocimiento del otro; ese otro que es uno mismo, que tiene la misma voz pero que puede ser divergente.

Dosis de amor colectivo imanó en este nuevo espacio en el que se anidó la cultura popular. ¿Cuántos espacios culturales hay en la ciudad de México para la gente de barrio, para la banda de escasos recursos económicos, para aquel que desea/necesita armonía? Si grandes trozos de la sociedad urbana de esta ciudad se están desboronando, una alternativa para mantener la unidad-en-la-diversidad es la ECP.

Entre el mosaico de cursos y talleres que se impartirán se encuentran: Redacción Básica, Guitarra, “Renueva tu vitalidad”, Cine-Debate, Juega con la Física , Danza Preamericana, Pintura Libre, Inteligencia Emocional, Formación Teatral, Derechos Humanos y Sexuales, Ortografía Activa, Filosofía e Historia. A partir del 6 de septiembre se desarrollan en calle Héctor Berlioz 156, de la Colonia Ex-hipódromo de Peralvillo, y en el Foro Abierto de la Casa del Lago de Chapultepec.

Armada con profesionales de la educación popular, la esencia de la ECP es buscar que las “clases populares y excluidas se constituyan como comunidades políticas que comprendan su posición y papel transformador dentro del sistema en el que viven. Que el aprendizaje sea critico”.

Con el lema: “Por Otras Formas de Habitar el Mundo”, la ECP, dice que: “La forma que habitamos el mundo, la forma en que reproducimos cotidianamente al sistema y la forma en que concebimos nuestra historia son ámbitos propios de toda pedagogía. Cuando ella se ha convertido en una herramienta para el mercado y para la cultura de masas, sin contemplar el dolor del otro y al injusticia mundial, entonces es necesario construir ‘otra pedagogía' que libere y propicie la justicia humana”.

A eso el tira la ECP. Y sus artífices lo saben. Es un reto. Es un sueño. Dejó de ser un proyecto. Es una realidad construida y reconstruida desde la experiencia que da el haber trabajado con paciencia, con esmero y con metodología; con libertad.

En entrevista, Erandi Villavicencio, universitaria por la Universidad Nacional Autónoma de México y la Autónoma Metropolitana y protagonista de esta ilusión que tiene, ya, alas autogestivas, matiza que la ECP no es una escuelita, “es un movimiento pedagógico que debe transformar las formas educativas estereotipadas. Lo hacemos con amor. Y por tener la necesidad de cambiar lo interno/externo de la gente. Claro que necesitamos de lo político, es posible si lo acordamos pero se necesita disciplina, confianza.

“Somos una comunidad con trabajo político contra el egoísmo. Se trata de poseer corazón, ser otro como tú, sentir lo que tú sientes. No sólo hay que leer a Marx, al socialismo; se trata de ser con el otro. Eso es la organización. Hay que asumir la necesidad de transformar. No dejar que pase la burocracia pero hay que planear, hacer estrategias; pensar, criticar y escuchar. Puede haber consenso o no, pero no burocracia. Para ello se requiere autenticidad. Por eso no lo consideramos una escuelita de cursos y talleres. No. Es mucho más que eso, es pensar en los presos políticos, es generar conciencia, hacer justicia. Y que la formación vaya con la aplicación”.

Violeta Hernández, diseñadora, actriz con estudios en el Centro estatal de Bellas Artes en Mérida, Yucatán, y uno de los personajes principales de la ECP afirma en entrevista que hay que “pensar la pedagogía desde la libertad y tener nuevas formas de enseñanza”. Desde los 12 años “veía las noticias de la televisión y tenía la idea de cambiar la realidad que vivimos. Y en la ECP encontré el espacio para decir que el sistema nos ha deshumanizado, que no existe motivo para asesinar”. Con cerca de dos años en la organización “he aprendido del teatro callejero, en el que se toma de la mano a la gente. Y “a través del arte tomar a la realidad”. Agrega: “mi sueño en la escuela: dedicarme a hacer lo que me gusta pero con un sentido social y vivir de ello”.

Más información en: www.opcescuela.org o esculturapopular@yahoo.com.mx Tel. 57-82-40-90

 

 

 

 

 

 

 

INICIO

 
     
 

   Escribir a la
Redacción de Machetearte

redaccion@machetearte.com

 

Machetearte 2007. Se permite la reproducción de los contenidos de esta página, siempre y cuando se cite la fuente y la dirección electrónica. Los artículos firmados son responsabilidad de los autores. Contáctanos a redaccion@machetearte.com