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Consecuencias del 68 Mexicano después del 2 de Octubre

Sin el movimiento estudiantil de 1968, no sería explicable la reforma política del año de 1977, con la que el Partido Comunista Mexicano, obtuvo su registro electoral, ni tampoco hubiera sido posible la excarcelación de los líderes ferrocarrileros Valentín Campa Salazar y Demetrio Vallejo Martínez, quienes llevaban más de una década como presos políticos en las mazmorras de la Ciudad de México.

Otra repercusión importante de ese movimiento social fue la incorporación del marxismo a los planes y programas de estudio de muchas universidades, la derogación de los artículos 145 y 145 bis del Código Penal, que establecían duras sanciones a los opositores al régimen autoritario, presidencialista y despótico que padeció el país desde la instauración del PRI-Gobierno.

El desenlace sangriento del movimiento estudiantil perpetrado por el gobierno de Gustavo Díaz Ordaz, entonces presidente de México y la brutal represión a la manifestación del 10 de junio de 1971 en la presidencia de Luis Echeverría mostraron la falta de voluntad por parte de estos gobiernos de emprender los cambios ya maduros que reclamaba la sociedad mexicana, tanto de tipo económico, político, social y cultural.

En realidad, a partir de aquel fatídico 2 de octubre de 1968 no quedó ninguna duda de que la clase política formada en las filas del Partido Revolucionario Institucional dañaba mucho al país. Innumerables hechos represivos, incapacidades para llevar al país por la senda del desarrollo cerrazón política, intolerancia, corrupción e impunidad, se encargaron de demostrarlo fehacientemente.

Como consecuencia de esa cerrazón política y de la represión brutal practicada en contra de los luchadores sociales, diversos grupos de estudiantes, profesores universitarios, normalistas, campesinos y otras personas de la clase media deciden emprender la lucha armada en contra del Estado Mexicano.

Surge así la Liga comunista 23 de septiembre, las Fuerzas Armadas Revolucionarias, Fuerzas de Liberación Nacional antecedente del Ejercito Zapatista de Liberación Nacional, las Fuerzas Revolucionarias Armadas del Pueblo, el Frente Urbano Zapatista convirtiendo al país en un paño ensangrentado.

Mención especial merecen los grupos de lidereados por profesores rurales Genaro Vázquez Rojas y Lucio Cabañas Barrientos, quienes enfrentaban al gobierno con motivaciones locales, pero que expresaban también la asfixia política en que vivía el país. El gobierno adoptó como estrategia para enfrentar a los grupos guerrilleros el exterminio físico y la guerra sucia. Este es uno de los periodos más penosos que ha vivido el país a consecuencia de las limitaciones e incapacidades de sus elites gobernantes.

Grandes poetas como Leopoldo Ayala, intérpretes como Judith Reyes y José de Molina, autores como el antropólogo Daniel Cazés Menache, el economista Ramón Ramírez Gómez, el Sociólogo, Pablo González Casanova, por citar sólo a algunos, reflejaron en su obra el significado de las jornadas del movimiento estudiantil de 1968.

La narrativa mexicana recreo el movimiento estudiantil de manera brillante, alcanzando niveles memorables con autores como Luis Gonzáles de Alba, Elena Poniatowska, Carlos Monsivais, Octavio Paz, Jorge Volpi, entre otros, pero también el cine fue influenciado con trabajos de Leobardo López y su cinta El Grito, así como El Apando, Rojo Amanecer, y Canoa abordados los trágicos sucesos: el rechazo de la gente de provincia influida por la iglesia que lleva al pueblo a masacrar a estudiantes.

El movimiento estudiantil de 1999 revivió aquellos sentimientos de angustia que protagonizaron la generación de padres de los estudiantes que ahora se unían para luchar en contra de las medidas neoliberales que buscan privatizar a la UNAM. La violenta interrupción de la huelga con la ocupación de la Ciudad Universitaria por parte de la Policía Federal Preventiva , volvió a sacudir la conciencia de la población, el trato que se les dio a los estudiantes, creo la sensación de impotencia, miedo y preocupación, de los que protagonizaron la matanza de Tlatelolco por las implicaciones que traerían los hechos, pero 30 años después, el gobierno ya no era mismo, el Partido Revolucionario Institucional seguía en la Presidencia de la República pero la Ciudad de México gobernaba la oposición.

En este movimiento se luchó por la gratuidad de la educación, por hacer real lo dicho en la constitución, para que los estudiantes reciban una preparación universitaria y tengan las armas suficientes para exigirle al gobierno un futuro digno.

Otro sendero por donde se expresó la influencia de largo alcance del movimiento estudiantil del 68 fue el robustecimiento de la lucha por la democratización de la enseñanza, con grandes hazañas exitosas como las vividas en las universidad autónomas de Puebla, Guerrero, Sinaloa, Nuevo León; la proliferación de preparatorias populares en el Distrito Federal, Ciudad Nezahualcoyotl, Estado de México, Poza Rica Veracruz.

No es ninguna coincidencia que el comportamiento no sea el mismo por que no sigue siendo la misma elite la que detenta al gobierno, hay un cambio dentro de la política centralista, pero sigue siendo autoritaria y represiva.

Como parte de un balance necesario, habría que reconocer que la insatisfacción no sólo era de los estudiantes, sino de la sociedad entera, pero eran éstos quienes estaban en condiciones de emprender grandes acciones de protesta y en efecto su enojo constituía un problema complejo, marcaba el fin de una época, el agotamiento del modelo económico y político aplicado hasta entonces y por tanto representaba la necesidad imperiosa de emprender cambios profundos en el rumbo de la economía, en el régimen político, en el proyecto de nación.

Por eso hoy. recordamos aquellos momentos memorables del movimiento social, que desembocaron en un hecho sangriento, injustificable ante toda razón, quizás porque necesitamos reanalizar este fenómeno para reelaborarlo, quizás para entenderlo mejor, quizás para que la masacre nunca más vuelva a repetirse, quizás para reclamar justicia, quizás para vivir en paz y morir cuando sea necesario y perpetuarnos en lo nuevo, en las generaciones que nos sucederán, a quienes les legamos el valor de la lucha por un futuro mejor.

Con información de Movimiento Nueva Sociedad

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