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El Auditorio “Che Guevara” y la Democracia en la UNAM

 

Por Enrique Cisneros Luján

La problemática del Auditorio Che Guevara en la UNAM es más de fondo: por más que los estrategas del rector ideen tácticas de recuperación del espacio, más allá de que en vacaciones apliquen un operativo de desalojo que intentarán justificar de mil maneras, no resolverán lo que llaman “el problema”, pues lo que hay detrás es el querer seguir manteniendo, por parte de las autoridades, las estructuras antidemocráticas con las que se maneja la UNAM.

Las autoridades podrán podar algunas ramas pero si no se atiende la raíz de los problemas, lo único que conseguirán es seguir debilitando a la institución con pugnas como las que ahora fomentan al “calentar” a algunos sectores de la Facultad de Filosofía, para justificar el desalojo. Por cierto, parece que a muchos de los coléricos que exigen la devolución del auditorio a las autoridades de “filos”, se les olvida que antes de la huelga del CGH, Difusión Cultural le había cercenado el auditorio a filosofía, pues había el plan de hacer allí algunos cine-clubes “plus”.

Para que este plan privatizador no se llevara a cabo, nuestra organización, el CLETA, dentro de las acciones de resistencia que se organizaron después de la entrada de la PFP a la UNAM para romper la huelga del CGH, promovió y encabezó la recuperación del Che, que se realizó a principios de septiembre del 2000. Después vino un oscuro manoseo del asunto y nos hicimos a un lado.

A pesar de todos los errores cometidos pero también de los muchos aciertos de los diversos grupos que han sostenido la toma, defender actualmente el “Che” significa seguir manteniendo los cuestionamientos a la antidemocracia en la UNAM que el CGH hizo. Y no solo es el Che, son decenas de cubículos en toda la universidad, comedores populares como el de la Facultad de Ciencias y otros espacios mantenidos y defendidos por grupos estudiantiles conscientes y organizados. En el caso del CLETA es la lucha que se sigue dando entre otros espacios universitarios, en el Foro Abierto de la Casa del Lago.

Pero no basta estar a la defensiva manteniendo espacios, es necesario avanzar en la organización de sectores importantes de la universidad que se plantean ir a la raíz del problema y como hace 10 años, organizarse para terminar con la estructura antidemocrática que imposibilita desarrollar plenamente la universalidad de la universidad (valga la redundancia), derivando necesariamente en una universidad comprometida con los trabajadores mexicanos que hacen posible su existencia.

La UNAM tiene enemigos externos e internos. Los externos son aquellos que ven a la universidad como un jugoso negocio y que insisten en debilitarla para después privatizarla. Los internos, son los mismos que manipularon la lucha del CEU en 1986 diluyendo la demanda de la realización de un Congreso Democrático, en una reunión hecha a la medida de las autoridades. Son los mismos que se espantaron con la fuerza del CGH y permitieron la entrada de la PFP para encarcelar a casi 1,000 universitarios, viéndose obligados a posponer la realización de sus planes privatizadores. Son los mismos que ahora están en la rectoría y que se rasgan las vestiduras “defendiendo a la UNAM ” de las fuerzas externas, pero manteniendo las estructuras antidemocráticas internas. Son los mismos que promueven la recuperación del auditorio Che Guevara mediante una confrontación entre universitarios.

Ninguna medida unilateral logrará la unidad necesaria para defender a la UNAM de esa ultra derecha que es capaz de proponer la supresión del estudio de la ética y la filosofía entre el estudiantado. Esos que están cambiando los planes de estudio para desaparecer el bachillerato y convertir toda la educación media en formadora de dóciles técnicos serviles al capital.

Para intentar justificar desalojos como el que preparan contra el Che, las actuales autoridades dirán que quien quiera participar allí está el Consejo Universitario, la Junta de Gobierno, en fin, esas caducas estructuras. Nada cambiará desde esas instancias verticales, controladas por las autoridades.

O se cambia de raíz la UNAM , o se cumple la demanda del CEU y del CGH de la realización de un verdadero Congreso Democrático, donde los acuerdos emanen de toda la comunidad universitaria, o todo quedará en batallas pírricas como la que plantean actualmente antiuniversitarios de derecha (sin faltar algunos despistados que se pregonan de izquierda), que llaman a reprimir a los estudiantes que defienden el Auditorio Che Guevara.

Lo cierto es que las autoridades actuales no tienen “los tamaños” para defender la UNAM. Esto vendrá de abajo, ya se está gestando y crecerá con todos los problemas internos y externos que padece la UNAM y cuya resolución solo se dará con la participación de los verdaderos universitarios: maestros, estudiantes, investigadores, trabajadores y algunos, muy poquitos universitarios que participan del aparato organizativo.

 

 

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