300 Mil Millones
de Pesos se Lavaron en los Últimos Años
Por Eduardo Ibarra Aguirre
Una serie de iniciativas de ley para apuntalar la Estrategia
nacional para la prevención y el combate al lavado de
dinero y al financiamiento del terrorismo, fue enviada por el
titular del Ejecutivo federal al Congreso, y de inmediato suscitó
diversas reacciones.
Con asegunes impuestos por la distancia al encontrarse en Afganistán
y desconocer los textos presidenciales, Edgardo Buscaglia no
dudó en expresar “¡Bravo, señor presidente!”,
pero siempre y cuando las iniciativas de ley contemplen lineamientos
establecidos por convenciones y tratados.
La expresión del que parece el experto más crítico,
documentado y propositivo en materia de seguridad, sin demérito
de nadie, da cuenta de la importancia de un tema que pretende
colocarse en el centro cuando a Felipe de Jesús Calderón
Hinojosa le falta, como él mismo lo anunció el
27 de agosto, dos años, tres meses y cinco días
como inquilino principal de Los Pinos.
Dicho de otra manera: cuando el núcleo de todos sus programas
de gobierno, la Guerra contra el narcotráfico y el crimen
organizado, cumplirá un cuatrienio el 11 de diciembre
y ya produjo 28 mil 353 homicidios, apegados a los datos del
novel vocero gubernamental en la materia y que --como su jefe
optimista en los discursos pero agotado en la oportuna foto
de José Antonio López--, pretende tranquilizar
a los ciudadanos indignados y críticos de la estrategia
militarista con la cantaleta de que la mayoría de los
crímenes “son atribuibles a la lucha entre bandas
criminales”.
Es la misma tesis que Juan Camilo Mouriño Terrazo decía
a su jefe y querido amigo al oído y que ahora le repite
Genaro García Luna. Están convencidos de que por
esa vía la plana mayor de los cárteles sufrirán
severas bajas, sin reparar en que los vacios que aquélla
y el accionar de las fuerzas armadas provocan, desatan incontrolables
y sanguinarios ajustes de cuentas. Los que a su vez ya provocaron
“3 mil 174 daños colaterales”, que no son
otra cosa que civiles inocentes asesinados por los actores de
la guerra legitimadora de Calderón.
Pero el señor que se definió en los términos
de “he sido un presidente abierto porque creo en la tolerancia
y en la democracia; creo que a ningún presidente le han
dicho las cosas que le han dicho a éste”, amenazó
durante una entrevista con Joaquín López-Dóriga:
“Aquí a cada rato vienen a decir que las violaciones
a los derechos humanos por parte del Ejército, una serie
de cantaletas que también ya empiezan a cansar”.
Caricaturizó las políticas del “viejo sistema”
hacia el narco, mismas que como presidente de Acción
Nacional jamás denunció, y disfrazado de siquiatra,
como antes fue gastroenterólogo, declaró “totalmente
locos” a los autores de la masacre de 72 migrantes en
San Fernando, Tamaulipas.
La verbosidad no le impidió al michoacano asumir, frente
al rector de la Universidad Nacional y los que viven del tema
de la inseguridad pública como Luis de la Barreda Solórzano
y María Elena Morera, que el mero uso de la fuerza no
resuelve la inseguridad, como que sin ella no se puede solucionar,
o que el establecimiento de una política social no resuelve
el problema, como que sin ella tampoco se podrá solucionar.
Y la creciente violencia como producto de la percepción
quedó en el olvido.
El debate se avizora interesante y es de obligado registro la
propuesta de René Arce Islas para que se investiguen
las fortunas surgidas en dos décadas, porque asegura
que en los últimos años se lavaron 300 mil millones
de pesos.
Datos oficiales indican que anualmente se lavan 29 mil millones
de dólares en Estados Unidos y México. Y entre
los dos gobiernos tan sólo decomisan mil millones, la
mayoría por Washington.
INICIO