WikiLeaks y la
Libertad de Expresión por Internet
Por Atenea González
Para el año 2006 Julian Assange logró realizar
su más grande sueño: “desenmascarar las
villanías cometidas por políticos, gobiernos,
multinacionales y fuerzas armadas en el mundo globalizado”
(Proceso 1761). Con esta idea surge WikiLeaks un sitio de internet
que desenmascara los secretos del estado. Algunos de sus destapes
habían causado revuelo, pero el 26 de julio la publicación
de 91 mil documentos secretos sobre la guerra que EE.UU. emprendió
sobre Afganistán, hizo temblar a la Casa Blanca.
En línea se publicaron 75 mil informes completos, sin
modificaciones y sin censura. Los diarios The Guardian, The
New York Times y Der Spiegel se aliaron con este portal y filtraron
sólo algunas partes de la información. Con esto,
miles de personas conocieron que hay detrás de esta guerra
que se ejerce desde hace 4 años y medio. Así 144
incidentes en los que han muerto civiles afganos se destaparon.
Esto despertó indignación y críticas alrededor
del mundo, la muerte de civiles no es aceptada en esta guerra.
Inmediatamente Washington buscó que estos informes se
borraran. El secretario de defensa de EE.UU., Robert Gates acusó
a Assange de hacer peligrar la integridad de los miembros de
las tropas, al revelar datos personales. Esta información
secreta para ellos no debió de salir a luz pública
jamás y buscaron los medios para frenar la salida de
información.
Consciente de esto, el creador y fundador de este espacio de
destape, ha buscado leyes que protejan el derecho a la libre
información por la red. Suecia contacto al ciber-activista
y el 17 de agosto firmaron que su portal Piratpartier protegería
a varios de sus servidores. Mientras que en Islandia, la Iniciativa
para Medios de Comunicación Modernos, busca proteger
a periodistas y a los mensajes que se publiquen por la red.
Faltan las reacciones que se despertarán por ello, ya
que esto hace temblar a todos aquellos que tienen algo que ocultar.
El precio de la verdad le ha costado a Assange, pues ya fue
acusado de acoso sexual y una supuesta violación en Suecia
y según sus palabras es para silenciar su voz que clama
justicia. Intimidarlo es lo que buscan, que renuncie a su labor
y que no ventile esa información incomoda que llega a
sus manos.
El periodismo sigue buscando medios para poder expresarse sin
miedo, el precio de la libertad de información es muy
alto, pero aun hay ejemplos de lucha que abren la puerta a seguir
en pie. Por ello estas protecciones al ciberespacio son de suma
importancia para todos, es hora de seguir destapando a aquellos
que se creen intocables.
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