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Millones de familias afectadas y arrojadas a la desesperación.


Salario Mísero, una Vida sin Libertad


• Dos pesos cincuenta centavos de incremento al salario, deciden unos cuantos
Por Octavio Valadez

El tiempo es el espacio en que se desarrolla el hombre. El hombre que no dispone de ningún tiempo libre, cuya vida, prescindiendo de las interrupciones puramente físicas del sueño, las comidas, etc., está toda ella absorbida por su trabajo para el capitalista, es menos que una bestia de carga. Físicamente destrozado y espiritualmente embrutecido, es una simple máquina para producir riqueza ajena
C. Marx. Precio Salario Ganancia.

En diciembre del año pasado Comisión Nacional de Salarios Mínimos aprobó un incremento al salario mínimo de 4.1%. Así, dicha Comisión integrada por 11 miembros del sector sindical; 11 de los patrones capitalistas y un representante gubernamental (presidente de la comisión) decidieron, desde sus escritorios de avaricias empresariales, ambiciones políticas y “dirigencias” espurias, que un aumento de $2.5 pesos al salario mínimo es suficiente para vivir en este México de desempleo y crisis generalizada.


De este modo el salario mínimo que se dará en la ciudad es de $1,895.°° pesos mensuales, que deberá alcanzarle a un trabajador para comprar alimentos, rentar vivienda, pagar transporte público, medicinas, ropa, zapatos, y educación para sus hijos. Y es que de acuerdo con la Constitución Política, en el Artículo 123, apartado VI, se señala que “los salarios mínimos generales deberán ser suficientes para satisfacer las necesidades normales de un jefe de familia, en el orden material, social y cultural, y para proveer a la educación obligatoria de los hijos.”


Pero mientras el salario aumentará 2.5 pesos, todos los productos subirán de manera constante a lo largo del 2012. Así ocurrió en el 2011 cuando inició el año con el kilo de tortilla a 8.75pesos y terminó en diciembre en casi 12 pesos en muchas colonias. No se diga de la gasolina que aumentó 11% pasando de 8.76 el litro a 9.75, o con el gas elevó mensualmente su preció hasta alcanzar un 10% de incremento en sólo 11 meses. Así podríamos hablar del frijol que aumentó 30%, el huevo 16%, la carne el 20%, etc. Con estos aumentos, grandes grupos monopólicos, como el Grupo Gruma, que concentra la producción de harinas para las tortillas, acumuló a lo largo de los primeros seis meses de 2011 ganancias por 4 mil 456 millones 351 mil pesos.


El hecho es que suben de manera incesante los precios de todos los productos, suben los salarios de los diputados, suben las riquezas de los ricos empresarios, y el salario de millones de familias, subirá apenas 2 pesitos. Vaya limosna que dan los que se alimentan del producto del trabajo de la gente.


En un informe reciente elaborado por la UNAM, indica que el salario que un mexicano tendría que ganar para vivir DIGNAMENTE y cumplir con lo que dicta nuestra constitución (y el sentido común), sería de 24,500 pesos mensuales, es decir más de 800 pesos diarios y no el ridículo salario que se aprobó.


Y a pesar de que esta noticia por sí misma debería de ser la portada de todos los diarios y noticieros nacionales, se ha vuelto una más de las decisiones atroces que toman grupúsculos de poder bajo pretextos y cifras abstractas, y que la mayoría de los trabajadores mexicanos tienen que sufrir de manera concreta.


El salario mínimo en México es el reflejo de que la balanza en las decisiones gubernamentales siempre han estado del lado de los patrones y de los empresarios, y nunca del lado de los trabajadores. Y es que ese es el signo de vivir bajo un modelo capitalista, donde lo que importa, en última instancia, no es mantener la vida digna de los habitantes de un país, sino de mantener e incrementar las ganancias de los grandes poderes económicos de alcance nacional y transnacional.
Frente a este gobierno de empresarios y de líderes sindicales corrompidos, la Constitución se vuelve un mero papel que puede interpretarse, ignorarse o cambiarse para cumplir la voraz ambición de quienes gobiernan y de los dueños de las grandes empresas.


Es por esto que días después de que se aprobara tan ignominioso aumento salarial, el ahora ex-secretario del Trabajo, Javier Lozano reconoció en su cuenta de Twitter al sector obrero su “contribución para mantener la paz laboral y la estabilidad macroeconómica en el país.”


Es decir, el representante del gobierno calderonista, que debería representar los intereses de los trabajadores mexicanos, felicitó a los sindicatos corruptos y sumisos por aguantarse y aceptar el raquítico aumento, y mantener así la paz de los grandes empresarios y sus grandes cifras macroeconómicas.
En cambio para la gran mayoría de la población, dicho aumento significará la guerra diaria para ganar el alimento y la sobrevivencia. No hay paz para los mexicanos, sino balas, hambre, desempleo y desesperación.


Para sobrevivir y alcanzar los aumentos de los productos básicos, los trabajadores que reciben ese infame salario hay que trabajar tiempos extras, o bien sacar a los hijos de la escuela para insertarlos en el trabajo, las madres tendrán que abandonar a sus hijos para buscar trabajos, y los ancianos tendrán que superar su cansancio para enrolarse en las filas de solicitudes. Al final de esa decisión tomada en escritorios de políticos corruptos y empresarios voraces, los trabajadores mexicanos tendremos menos tiempo para la cultura, la educación y el amor, menos tiempo para ser y vivir en libertad, y entonces seremos reducidos como decía Marx, a meras bestias de carga.


De la organización de los más de 40 millones de trabajadores mexicanos y sus familias, de su información y educación para la lucha depende que esta situación se transforme, y que la balanza inclinada sobre los grandes capitales, sea dirigida hacia la vida digna de millones de mexicanos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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