En Gestión
de Basura, lo Más Limpio es la Basura
Por Miguel Valencia
¡Cuidado Michoacán, Querétaro, Hidalgo,
Puebla, Guerrero!, pronto les llegará la basura de
la ciudad de México; en las próximos lustros
podría llegar a Sonora, Chihuahua, Chiapas y Yucatán.
Esta ciudad tiene asegurado un saludable crecimiento en la
producción de basura en los próximos años
y habrá mucha basura que enviar; además, otras
grandes ciudades de México y del mundo van por el mismo
camino y necesitan también muchos lugares de “disposición
final” de la basura. Cualquier socavón, barranca
o páramo podría llegar a ser reconocido, sin
mayor cambio, como un “relleno sanitario” o “centro
integral para el manejo y reciclaje de residuos”. Por
lo visto, a los grandes inversionistas, las autorizaciones
de impacto ambiental y urbano no les son tan difíciles
de conseguir; sobre todo, si están asociados con inversionistas
extranjeros (amor público-privado).
Según se observa, se paga muy bien por tonelada recibida
y en el extranjero. No podemos descartar, desde luego, que
haya candidatos de partido en negociaciones con el gobierno
del DF (como probablemente lo hizo Eruviel), o con muy importantes
empresas de EUA, Canadá, China, Japón, UE, para
recibir en sus municipios o estados basura e inclusive residuos
peligrosos de esos países. Se podrían llegar
a lanzar los bonos de la basura que cotizarían en una
bolsa internacional ad-hoc (índice Waste M, posiblemente),
al igual que cotizan los bonos basura en otras bolsas. El
fundamento de este mercado serían evidentemente los
permisos para confinar o incinerar basura, similares a los
famosos bonos de carbono para el cambio climático,
bendecidos por las Naciones Unidas.
Los grandes negocios de la basura se inician, probablemente,
con los estudios de “expertos” ambientalistas
internacionales (Banco Mundial, BID, Yale, CIDE, ITAM) que
habitualmente recomiendan soluciones grandiosas, deslumbrantes,
como las nuevas tecnologías: los incineradores( plasma,
preferentemente), las grandes plantas de tratamiento, reciclaje
de residuos y generación de energía, la quema
de la basura en hornos de cemento o la creación de
“rellenos sanitarios” en las minas que abandonen
los canadienses o en los más pobres municipios del
país, o de plano, transferir la basura “compactada”
en ferrocarril o barco a: los desiertos del norte de México,
o pueblos pobres de Centroamérica o el Caribe. En Somalia
y otros países de África se realizan, según
parece, muy buenos negocios con los desperdicios de Europa
y EUA. La logística es la presentación más
conmovedora que hacen los “expertos” ambientalistas,
al igual que los delicados nombres que utilizan en sus proyectos
“para el manejo integral de residuos” que envían
mensajes de seriedad, limpieza y respeto a la ecología.
Descubren a los emprendedores que hay otros grandes negocios
en el transporte, clasificación, incineración
de la basura y la generación de energía, especialmente,
si se trata de un servicio JIT (justo a tiempo), y sobre todo,
apoyan el mayor negocio de todos: abrir oportunidades para
la conservación de tecnologías un poco contaminantes
o caducas, o el desarrollo de sofisticados envases o empaques
de gran atractivo publicitario para productos novedosos de
gran consumo internacional con “etiqueta verde”
(mercadotecnia de punta internacional) que lamentablemente
resultan muy difíciles de reciclar o de confinar sin
grandes riesgos ambientales.
El show debe continuar, es el mensaje de los gobiernos y los
grandes empresarios: los asuntos de la basura no deben de
manera alguna afectar ni la producción internacional
de mercancías, ni su consumo local; el consumidor no
debe ser fastidiado con nuevas exigencias legales respecto
a sus consumos y deshechos, como tampoco lo deben ser los
productores de mercancías novedosas. ¡Business
First, Pleasure Afterwards! [Primero Negocio, el Placer Después]