Lo Que No se
Dijo de las Encuestas
Por Sirius
Antes de abrir campañas las empresas encuestadoras dieron
vuelo a la imaginación y realizaron sus encuestas, trajes
hechos a la medida donde cada partido era colocado en un punto
preferencial. El supuesto “puntero” era casi alcanzado
por Josefina. FCH, orgulloso mostraba ante banqueros “prestigiadísima”
encuesta en la que iba punteando su “candidata”,
al abrir campañas las imágenes evidenciaron lo
contrario, estadios vacios, pequeñas presentaciones con
las élites de escuelas particulares y selectos grupos
de 500 personas en uno de las cuales hubo agresiones a los trabajadores
y representantes sindicales de Mexicana, mucho alboroto y problemas.
Claramente se nota un interés religioso y empresarial
en todo ello. Mientras estaban presentándose estas imágenes
en la televisión pagada fue entrevistado Roy Campos,
pero ya no se vio calmado, “todo puede cambiar de un día
para otro” argumentó en su defensa, se evidenció
que todo eso es algo arreglado y que sus encuestas no eran más
que simulación.
¿Entonces quién es el verdadero puntero? El abstencionismo,
los datos son desalentadores, la información oficial
del IFE no aparece. En los últimos 4 periodos se han
dejado de emitir 91 millones de sufragios, llegando al 58%.
En el 2007 México ocupó el lugar 118 en abstencionismo
en una lista de 154 países según datos del “International
Foundation for Electoral Systems”. Estudios realizados
por la UAM Azcapotzalco determinan que de 77 millones de registros
solo hay 34.5 millones de votantes efectivos, con lo cual el
abstencionismo fue mayor de 56 por ciento en el 2009.
El “Atlas de Resultados Electorales”, señala
datos mundiales donde Gran Bretaña tiene un abstencionismo
de 27.8 en 1970; España 30.26 en 1989 y Portugal un 33.7
en l975, años cruciales para el abstencionismo.
La falta de participación en las votaciones está
motivada por factores como el psicológico, en donde estados
de ánimo como la apatía o la indiferencia tienen
efectos electorales. Factores políticos como la ausencia
de renovación en la clase política que desincentiva
el interés, la falta de credibilidad en las promesas
de campaña y por la mala calidad del padrón electoral
que registra mortalidad y migración entre otras.
Cuando se duda de una encuesta como la presidencial, inmediatamente
todas las empresas encuestadoras corren a validarla con cifras
“fidedignas”. Los resultados se acomodan al mejor
postor. Las encuestas que se realizan directamente en internet
dan inmediatamente cifras muy distintas. El espectáculo
de las encuestas se ha convertido en un nuevo juego de hacer
política.
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