Si deseas leer todo el contenido del número actual de Machetearte en una versión de sólo texto (que también puedes imprimir) haz clic aquí.

 
     
 

 

Elecciones Presidenciales: Parodia Suplantadora de la Voluntad Popular


Por Alfredo Velarde


Enfrentados al hastío que suponen los 90 días de intenso y mediático bombardeo electoral, la insulsa partidocracia parece incapaz de justificar un solo céntimo del altísimo costo que implicará el despilfarro de 25 mil millones de pesos dilapidados en mercadotecnia publicitaria en un país de mayorías empobrecidas, con estancamiento económico y desempleo galopante. Los anodinos suspirantes a la silla, fingen desconocer que no están vendiendo licuadoras (se supone), sino intentando “clarificar proyectos” para sacar al maltrecho estado-nación de la postración en que se encuentra hundido como rotundo damnificado del globalismo eufórico y el capitalismo salvaje que tanto propaló el viejo neo-liberalismo en crisis terminal. Además de la pobreza extrema en los “mensajes” de los candidatos que nada nuevo traen para México, destaca el hecho de que a los candidatos eso no les importa desde el momento en que optaron por la cacofónica repetición al infinito de sus pobres “discursos”.


Incluso quien afirma ser portador del “cambio verdadero”, Andrés Manuel, ha caído víctima del mismo garlito de todos, sin materia de fondo y sin otra sustancia que no sea su rancia loa al remiso estatalismo bienestarista perdido del priato de anteayer. Los otros, Peña Nieto, Vázquez Mota y quienquiera que sea el nulo peón Quadri de la turbia abeja-reina Gordillo, ni saben, ni quieren, ni pueden ofrecer otra cosa que no sean las monotemáticas variaciones sobre el mismo encuadre que supuso la calamidad de todos los gobiernos neoliberales en los ya 30 años de destrozos e infamias, saqueos y pillajes a mansalva, contra los comunes de a pie, vapuleados por la falsa dizque “democracia” del poder y del dinero.


¿Para qué votar, entonces?


Al electorado, una vez despojado de toda ciudadanía y acribillado con los huecos discursos de los candidatos de que es víctima, se le ha reducido al simple papel mudo de mero espectador en un predecible juego sucio de resultados amarrados de antemano a favor de los mismos poderosos de siempre. Lo que constituye la base de la disolución de cualquier elemental democracia política como la que México nunca ha sido -y que sin democracia económica es puro rollo-, es la conversión de los partidos políticos en maleables burocracias corruptibles y auto-referenciales, cuyo único contacto con el electorado engañado son los medios de comunicación, estos sí, agentes centrales del proceso. Así, la tele y su duopolio televisivo adquieren la dimensión del real y auténtico Gran Elector ante el que estamos indefensos y donde la voluntad popular queda suplantada con brutal impunidad. Se trata, en fin, de una parodia seudo-democrática sin remedio que debe denunciarse por carecer de legitimidad alguna y porque en México, votar nunca ha sido un ejercicio equivalente a elegir con libertad.


El régimen tripartidista de derechas y de alternancia conservadora de la docena trágica foxista-calderonista, empero, es un régimen electoralmente muerto, precisamente porque no ha previsto su propio desplazamiento con los mismos instrumentos simuladores que lo llevaron al poder, sólo para complicarlo todo. Como en la Italia donde el fascismo perdió el poder porque antes perdió la segunda guerra mundial, el panato calderonizado en retirada, está llamado a perder la presidencia, porque también perdió su simulada y fracasada guerra contra el narcotráfico con ya 65 mil muertos.


Gane quien gane, el panato ya perdió, aunque “optar” entre Josefina, Peña Nieto, López Obrador o Quadri, equivaldrá a elegir entre la silla eléctrica, la cámara de gases, la inyección letal o la horca. ¡Bonito pluralismo electoral! Quien llegue, aunque la tele ya torció su vara por un Peña Nieto lector de telepronters, ninguno será alternativa alguna para los jodidos. Ni siquiera un López Obrador que, si ganase -o lo dejaran ganar-, sería una sorpresa pero no la solución por lo inofensivo de su proyecto.


Una alternativa real sólo podría provenir de que la sociedad del abajo-social se sacuda la indiferencia y decida en forma autónoma e independiente tomar en sus manos el destino de sus vidas y actúe revolucionariamente contra los políticos profesionales en este capitalismo sin remedio, en el que sólo sirven a la vomitiva gobernabilidad sistémica de los propietarios privados y sus egoístas intereses privados. Si no, ¿cómo podríamos cambiar el rumbo real de las cosas que nos joden?

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

INICIO

 
     
 

   Escribir a la
Redacción de Machetearte

redaccion@machetearte.com

 

Machetearte 2007. Se permite la reproducción de los contenidos de esta página, siempre y cuando se cite la fuente y la dirección electrónica. Los artículos firmados son responsabilidad de los autores. Contáctanos a redaccion@machetearte.com