Tambaleo a los
Presidenciables
Por. Ivan Pinzón Cáceres
Después del primer debate de los candidatos a la presidencia,
cuyo horario causó polémica porque un partido
de fútbol se estaría transmitiendo a la misma
hora y tal ocurrencia resultaba una ofensa al espíritu
futbolero de los mexicanos, finalmente, con todo y el arguende
que se armó, los ‘nominados’ hicieron suyo
el espacio televisivo y se encargaron de hablarle a las cámaras.
En el momento en que los “más fuertes” en
la contienda tomaron la palabra, es muy probable que jamás
imaginaron que su actuación terminaría siendo
desplazada por la participación de una edecán
que a falta de propuestas inteligentes terminó siendo
el foco de atención toda vez que los candidatos no cumplieron
con las expectativas.
Con discursos de ataque y réplica, ignorando las preguntas
en cuestión, los suspirantes de los tres principales
partidos se encargaron de armar un vergonzoso banquete en el
que hubo mucha intriga pero poco argumento. Al final, no reprimieron
el ánimo para echarse porras a sí mismos presumiendo
supuestas victorias y una que otra exageración típica
de la clase política. Por fortuna, para el ciudadano
común y corriente, quien fue testigo de aquello sin pies
ni cabeza, el debate fue un insustancial desastre. Como quien
entendió mal cuál era la tarea y terminaron respondiendo
a otras cosas que les valió la desaprobación general.
A estas alturas de la competencia electoral, y una vez digerido
por todos ese mal bocado que nos ofrecieron los candidatos en
cadena nacional, llegó el momento de enfrentar lo que
los presidenciables seguramente no esperaban: hacerle frente
a las consecuencias de su ineptitud. Pues si toda competencia
es difícil, y la de pelear por la presidencia de la república
lo ha de ser más, ahora habrá que agregar que,
en plena guerra electoral, hay que calmar a una multitud de
jóvenes que están tomando las calles y a los cuales
sería un error no tomar en serio.
Gracias al poder de la comunicación los jóvenes
han hecho de las redes sociales el motor que incita a la protesta
de todos los ciudadanos para exigir candidatos dignos, pues
todo parece indicar que el ánimo de desaprobación
se empeñará en hacerse escuchar y que el descontento
pesará verdaderamente en el resultado final de la contienda.
Es un maremoto que se ve venir y tendrán que andarse
con pies de plomo los aspirantes a la presidencia de la república,
pues no hay duda que este país ha dejado de ser el pueblo
sumiso que los de arriba quisieran que siguiera siendo. Ahora,
el hartazgo por los políticos se manifiesta y se muestra
intolerante a las mismas prácticas políticas de
siempre.
No se diga más, habrá que estar atentos a lo que
estas protestas puedan provocar en las campañas.
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