Marcha #yosoy132:
Entre Vedas, Veladas y Matrimonios por Romper
Por O. Valadez. APIA-Redacción
El pasado sábado 30 de junio, días antes de las
elecciones más importantes de México, se realizó
la marcha por la Transparencia y limpieza en las elecciones,
que convocó el movimiento #yosoy132. A la marcha asistieron
miles de jóvenes, organizaciones sociales y movimientos
culturales.
Esta marcha adquiere su importancia cuando ubicamos el contexto
en el que nace.
En primer lugar la marcha fue convocada por un movimiento que
en tan sólo 2 meses logró evolucionar hacia un
movimiento estudiantil de alcance nacional, y con diversas estrategias
de acción contundentes contra la manipulación
televisiva y la imposición del candidato príista
Enrique Peña Nieto. El movimiento ha logrado constituir
en este corto tiempo una estructura organizativa democrática
con la que ha logrado generar acciones de alcance nacional,
como la organización de un debate independiente donde
asistieron tres de los cuatro candidatos presidenciales.
En segundo lugar esta marcha se realizó como una interpelación
a la “veda electoral” que prohíbe realizar
todo tipo de proselitismo partidista días antes de la
elección. No faltaron las amenazas implícitas
y explícitas de algunos gobernantes y funcionarios contra
la marcha convocada por los jóvenes, donde se usaba las
interpretaciones represivas de dicha la ley, para amedrentar
a los jóvenes a no salir a las calles.
En este sentido la marcha no se mide tanto por el número
de asistentes -que fueron miles, sino por el hecho de haber
sido un desafío a dichas amenazas, con la firme convicción
de los estudiantes de que la protesta y el llamado por la transparencia
y la limpieza de las elecciones era legal, pero sobre todo legítimo.
En tercer lugar esta marcha se convocó en un horario
nocturno, como una velada, y logró realizarse a pesar
de la tormenta que cayó sobre la ciudad apenas unos minutos
antes de la cita.
En cuarto lugar esta marcha estuvo marcada por su diversidad
de expresiones, identidades y cantos. Desde estudiantes de escuelas
privadas como Tecnológico de Monterrey, hasta estudiantes
anarkistas con su característico contingente.
La marcha salió de la Plaza de las Tres Culturas, espacio
simbólico de la juventud rebelde mexicana y también
de la historia represiva de los gobiernos príistas. En
su recorrido nocturno hacia las instalaciones de Televisa (la
mayor empresa de televisión de habla hispana del Mundo)
cientos de personas salían a las ventanas y puertas de
sus casas para mirar sorprendidos los grandes, alegres y combativos
contingentes de jóvenes.
Encabezó la marcha el contingente del FPDT de San Salvador
Atenco, quienes desplegaron una manta con las imágenes
de la brutal represión que el Gobierno de Peña
Nieto realizó sobre sus pobladores. Nada más simbólico
de lo que se juega en esta elección presidencial.
Finalmente dos imágenes pueden recrear el ambiente y
sentido de esta marcha: la primera fue cuando los contingentes
llegaron a las instalaciones de Televisa, la cual estaba rodeada
de policías y granaderos. Ahí los estudiantes
de la Escuela Universitaria de Teatro Popular del CLETA, subidos
en un auto, representaron el matrimonio del IFE (la novia) con
el fraude electoral (el novio) validados por la televisión,
y con letreros de “hasta que la muerte los separe”
alzados por obreros y campesinos. La segunda imagen es la de
miles de velas y antorchas entrando a un zócalo capitalino
encendido por el ánimo de esa juventud mexicana que exige
la posibilidad de una democracia política, económica
y comunicativa en el lacerado y saqueado país.
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