Decenas de Miles
de Rechazados en la Educación Media y Superior
Por Stephanie Posadas Narváez
En años recientes, los jóvenes que desean obtener
un lugar para recibir educación superior pública
en México se enfrentan a la falta de espacios para ingresar
a ese nivel de estudios. De acuerdo con cifras oficiales, sólo
3 de cada 10 jóvenes en edad de ir a la universidad pueden
hacerlo, dato que incluye la matrícula de las instituciones
privadas.
Son miles de jóvenes que anualmente son rechazados por
alguna de las instituciones públicas del país.
El caso más reciente es el de la UNAM (Universidad Nacional
Autónoma de México): de los 191 mil estudiantes
que presentaron el concurso de selección febrero-junio
de 2012 para ser aceptados en esta casa de estudios sólo
fueron aceptados 17 mil 590. 90% de los jóvenes que aspiraban
ingresar a la licenciatura fueron rechazados.
Los resultados del segundo concurso de ingreso a la institución
para este año, dados a conocer en el sitio escolar.unam.mx,
muestran que 62 mil 682 estudiantes presentaron el examen (aplicado
a principios de junio), de los cuales 6 mil 500 (10.3 por ciento)
obtuvieron lugar en alguna de las 99 carreras que imparte la
casa de estudios. Es decir, el problema no es si se aprueba
o reprueba el examen sino la falta de lugares en las instituciones
públicas.
En este contexto Machetearte presenta testimonios de jóvenes
estudiantes en esta situación:
• Luis Velázquez narra: “Me fue de la tostada
en el examen de la UNAM. Estoy maldito, en febrero de 2010 hice
el examen para Biología para CU (Ciudad Universitaria).
Saqué 83 aciertos y pedían 89. Me inscribí
para hacer el examen de junio 2012. Llegó el examen…
suspenso por mes y medio. Reviso mis resultados y 89 aciertos
¡diablos! Lo que requería en ésta era 94
aciertos”.
• “A mí me paso algo parecido —dice
Mario Alberto Ledesma— yo quiero estudiar Física.
La primera vez saqué 98 aciertos y dije ‘ya la
hice’ y me doy cuenta que el mínimo eran 99. Después
decido hacerlo para matemáticas, saqué 89 y el
mínimo eran 94. Ahora qué voy a hacer, creo que
sólo me queda estudiar este año y volver a presentarlo”.
• Para Diego del Ángel “el MAES (Movimiento
de Aspirantes Excluidos de la Educación Superior) ha
conseguido desmentir el discurso de que el problema de los rechazados
se debe a la incapacidad o falta de interés de los estudiantes;
se trata de un problema estructural, responsabilidad del modelo
educativo impulsado desde el gobierno federal y sostenido desde
las Universidades Públicas”.
• Melany Sánchez, relata su sentir: “La sensación
al revisar los resultados y ver que a tan sólo 5 aciertos
me quedé, fue una decepción muy grande. Pensé
que esta vez si me quedaría, me sentía más
preparada. Me la pase estudiando. Es el segundo año que
intento ingresar a la UNAM y al ver que sólo dan 36 lugares
para la carrera de Psicología, se me hace poco. La verdad
no sólo 36 personas quieren estudiar o sólo 36
están aptos; todos tenemos derecho de estudiar. Del movimiento
me enteré por medio de facebook”.
• Atzelbi Libertad, representante del movimiento, comenta:
“Fueron 62,817 los estudiantes que encontraron un resultado
negativo, estos se suman a los 110,854 que quedaron fuera en
el examen de febrero, por lo que este año, de los 191,261
exámenes de selección que la UNAM aplicó,
son 173,671 los que quedaron fuera”.
• Adriana Ramírez comenta: “Debo de admitir
que yo presenté el examen para la Facultad de Contaduría
y Administración seis veces, quería estudiar en
la mejor universidad de mi país que, además es
pública. Tres años consecutivos hice el examen,
fue frustrante recibir tantas veces el resultado de ‘Aspirante
no seleccionado’. Mi familia no tiene la posibilidad de
pagarme una escuela privada, somos muchos hermanos y nuestra
situación económica en vez de mejorar empeora.
“Sin embargo, me enteré del MAES y fui a una asamblea
y escuché todo lo que dijeron. Me sentí un poco
más contenta al ver que no era la única y que
no estaba sola. En fin, me indignaron mucho los números
que escuché, y me convencí de que no sólo
el diez por ciento de los aspirantes tenían la capacidad
de estudiar una licenciatura…
“Asistí a las marchas y llegó un punto en
el cual el movimiento firmó un acuerdo con las autoridades.
Pude ingresar a la universidad, mi acuerdo fue estar un año
en la Universidad Insurgentes y, después, con mi promedio
de 8 y sin reprobar alguna materia me darían mi pase
a la UNAM. Estuve un año en esa escuela, ahora espero
a que me llamen para que respeten el acuerdo. Mi promedio es
de 9.6. Estoy convencida de que no sólo los mejores entran,
hay muchísimos chicas y chicos súper talentosísimos
en México y con muchas gana de salir adelante. Todos
merecen un lugar en la universidad”.
• “Al igual que ellos—Guadalupe Nava explica—
hace un par de años estaba más que desconsolada,
recibí los resultados de mi examen de selección
para la UNAM, la carrera que yo había elegido era Ciencias
de la Comunicación. Me quedé a dos aciertos, fue
muy frustrante. Era ya el cuarto examen que presentaba, siempre
a dos aciertos, siempre a dos. No sabía qué hacer,
mi familia y yo no teníamos (y aun no tenemos) la posibilidad
de pagar una escuela privada…
“Mis sueños se venían abajo. Pensé:
‘cómo puede ser posible’. Yo fui una de las
alumnas más destacadas en la preparatoria. Concluí
mi educación media en Michoacán, pero al parecer
el nivel educativo del Distrito es mayor. No lo sé pero
me pareció muy injusto…
“Un día iba saliendo del metro y me dieron un volante,
‘No aceptamos ser excluidos de la educación superior’.
Y fui a preguntar. Participé en el movimiento y me dieron
un acuerdo: un año en una escuela particular y después
ingresaba a alguna FES a estudiar. Y así fue. Ahora estoy
a la mitad de mi carrera. Llevo un promedio de 9.2. Estudio
en FES-Acatlán. Y participo en el MAES. Me siento muy
orgullosa de estar rodeada de gente tan luchona”, concluye
Guadalupe Nava.
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