Leer en voz
alta en el metro
“En un Libro se Encuentra
la Magia”: Margarita Aguilar
Por Melchor López
Mario Benedetti, Eduardo Galeano, Jaime Sabines y Mario Vargas
Llosa fueron algunos de los nombres de escritores que resonaban
en los vagones de la línea dos del metro de la ciudad
de México. Las personas abrían sus oídos
a las voces que los enunciaban. Al finalizar las lecturas un
compañero les explicaba en qué consistía
y el motivo de esta actividad.
En un vagón casi lleno, que tomamos de la estación
General Anaya, la gente nos prestó su total atención
al irle leyendo, desde niños y jóvenes hasta adultos
mayores. Después de darles la explicación, el
vagón se inundó de aplausos para nosotros. En
otro vagón un señor se nos acercó y nos
dio un papel en el que se leía: "En esta oscuridad
ustedes nos dan luz: Emilio Buendía Cervantes".
La experiencia narrada es de Margarita Aguilar después
de leer en voz alta en el metro. Ella se enteró por internet.
Y sabía el objetivo: motivar a los usuarios el gusto
por la lectura. “Nos vemos en el metro Taxqueña,
a las 11 am”, decía la invitación. Fue un
domingo de julio. Y el encanto se dio. La actividad estuvo liderada
por estudiantes universitarios. Don Konstante, Ayrton Calles
y Alexia Barrañon son algunos de los convocantes, siempre
listos y motivados para apañar un trozo de vida en el
metro.
Margarita Aguilar agregó de su sentir al leer la primera
ocasión en el metro: “Al principio, como no había
mucha gente, pues estaba nerviosa. Cuando hubo más personas
sentí emoción. Al leer sentía que me ponían
atención y eso se siente bonito, que te presten, aunque
sea un poco, de atención. Fue satisfactorio por las respuestas
positivas por parte de los pasajeros. Cuando llegué a
casa yo ya pensaba en lo que leería la próxima
ocasión. Y me puse a leer poemas. Mi hermana, que también
fue a la lectura, me dijo que se sentía útil por
cambiar las cosas, las situaciones.
—Hubo personas que las felicitaron, unos que les aplaudieron,
otros les dijeron: "Sigan adelante". ¿Cambia
tu idea de la gente después de estos comentarios? ¿Qué
pensaste ante estas expresiones?
—Fue una especie de premio. Valió la pena, fue
lo mejor de todo porque así supimos que no sólo
nos escucharon, sino también que logramos mover algo
en ellos y, obviamente, fue la motivación para pensar
en la siguiente vez. Superó mis expectativas. Creo que
están abiertos a un cambio.
—Tú has publicado ¿Cuál es la diferencia
entre transmitir en un libro y hacerlo en directo, como la lectura
en voz alta?
—Pues sí es diferente porque leyendo en voz alta,
pese a no transmitir por completo una historia, es más
directo. No todos disfrutan de leer, pero si tú vas y
les lees en voz alta sí te prestan atención y
sobretodo impacta más. Pero sin duda en un libro se encuentra
la magia.
—¿Qué esperas de la siguiente aventura de
leer en el metro?
—La espero con ansias. Ojalá sea mejor. Ojalá
que podamos regalar libros y pues que haya más participación.
Yo pienso llevar poemas impresos para regalar.
—¿Regalar libros?
—Sí. Es que desde un principio así fue la
idea: regalar libros a la gente que le interese. Yo pensé
regalar de los buenos y baratos. O imprimirlos y sacar copias.
—¿Qué te dijeron en tu casa cuando narraste
lo sucedido?
—Mi madre nos tomaba de a locas. Le parecía peligroso.
Finalmente le dio gusto al platicarle que nos aplaudieron.
—¿Quieres hacer un comentario final?
—Es una experiencia muy grata. Ojalá a la larga
logremos mover conciencias.
—¿Y si no las mueven?
—Pues al menos ya conocerán algo de Jaime Sabines.
O Mario Benedetti. O si no los conocen, tal vez recuerden su
nombre.
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